domingo, 26 de junio de 2011

Diario de un enfermo VII


Sábado

A la Mañana siguiente de bien temprano, aunque a mi me daba igual la hora, pasó toda una procesión de enfermeras, asistentas y demás categorías que desconozco ya que, al contrario que en el ejercito aquí todas llevan el mismo uniforme pero una se encarga de administrar la medicación, otra de barrer, otra de hacer la cama, otra de traerte el desayuno, etc.

Sobre mediodía llegó mi novia triste y necesitando consuelo, que le costaba dormir sola, que estaba preocupada por la operación, bueno, lo típico en la mujeres que encima de que el que esta realmente jodido (Anda que no preferiría dormir solo en casa que no en el hospital) eres tú encima quieren que las consueles.

El problema es que, “ja en tinc prou d'aquest color”, estoy harto de esas cosas y no estaba de humor para consolar a nadie.

-Mira lo que me han dicho “Tienes que ir al quirófano con una actitud positiva” y tú no me ayudas nada

Pero a pesar de eso tuve que escuchar todas sus inquietudes y problemas que os podéis imaginar lo nimios que me parecían a mi en ese momento.

La siguiente noche también me la pasé en vela, alternando un libro que estaba deseando acabar no porque me gustara sino todo lo contrario, y es que, casi nunca dejo un libro a medias por mucho que me aburrida lo sigo devorando esperando una sorpresa agradable en el desenlace. Pero cuando lo acabé por fin, me sentí liberado, nada que ver con la sensación que te deja un libro con el que has disfrutado.

Además mi hija me dejó su portátil a pesar de que te recomiendan que no tengas nada de valor en la habitación, sopesamos el riesgo de que lo robaran y decidí que podía tener cuidado, no se porqué puerta y armario carecen de cerramientos con los que proteger un poco tu intimidad, no creo que costara mucho ponerle un cerrojo que las enfermeras abrieran con una llave rápidamente y que te proporcionara intimidad o una simple cerradura en el armario evitaría que cualquiera pueda entrar en la habitación y robar a placer, pero claro, les resulta más barato poner un letrero y decir que no se hacen responsables.

Pero el portátil me permite además de pasear un poco por Internet escribir, ya, diréis que con una libreta y un boli me puedo apañar, pero eso se ha quedado muy anticuado y reconozco que no me veo escribiendo sin corrector y sobretodo, sin la posibilidad de borrar, incluir o modificar frases que te permite la informática y es que, soy un indeciso que cada lectura cambia una coma, una conjunción, el orden de dos frases, etc.

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