viernes 16 de marzo de 2012

Cosa nostra


Miguel sale del pub donde trabaja sobre la una de la madrugada y baja paseando calle abajo hasta su casa, no hay nadie en la calle excepto un extraño que fuma un cigarro al final de la calle apoyado en la pared del edificio.
Va paseando y una furgoneta negra aparece por la calle, al llegar a la altura del individuo, este sin previo aviso le dispara con una pistola taser que lo deja inconsciente, ayudado por otros dos tipos que salen de la furgoneta lo meten dentro y desaparecen sin que nadie se dé cuenta.
No se puede saber cuanto rato estuvo inconsciente pero se despertó sentado en una silla en un despacho oscuro, de hecho las únicas luces que habían le dan en la cara así que casi no puede distinguir a los tres tipos que hay al otro lado del escritorio, uno el que parece más mayor está sentado en un enorme sillón, los otros dos están de pie, no puede distinguirlos pero son morenos, musculosos y muy altos.
-Me han dicho que has estado preguntando por Margarita, incluso sé que la has estado espiando por los alrededores de su casa – Pregunta el hombre más mayor
-Usted perdone, sólo tenia ganas de verla, me hizo prometer que esperaría a que ella me llamara pero no me pude aguantar
Contestó Miguel abrumado por el secuestro
-¿Cómo dices jovencito?
-Margarita y yo estamos saliendo, ella ya me pidió que no me acercara a su casa pero no le hice caso, lo siento mucho, no quise oportunarles
-¡Qué mi hija esta saliendo con este…peludo!
Entonces se produjo un silencio incomodo, Miquel no supo que contestar y el otro tipo siguió hablando.
-Esta bien, haremos una cosa, si no vuelves a ver a Margarita olvidaré este pequeño incidente y todos tan contentos
-¡Ah no! Pídame lo que quiera menos eso
-Escucha niñato, no he criado a mi hija para que acabe con un músico peludo que toca en un garito de mala muerte por unos eurillos, ella se merece algo mejor
-Con todos los respetos, señor, eso es una cosa que tendrá que decidirlo ella
-A mí nadie me lleva la contraria, Ambrosio explícale que les pasa a los que me replican
Sin mediar palabra el individuo de su izquierda se acerca hasta Miguel y le suelta dos puñetazos en el estomago, Miguel empieza a escupir sangre pero dice.
-Me da igual lo que me haga, su hija y yo nos queremos y no podrá separarnos
-Está bien amigo, reconozco que tienes agallas por lo que te daré una última oportunidad
Le ponen encima de la mesa un enorme fajo de dinero.
-Toma, coge este dinero y desaparece de la ciudad
-Señor, no pienso abandonar a su hija
-Esta bien, pensaba que serías más inteligente, te arrepentirás de haber tomado esta decisión, Ambrosio, Berto procurad no marcarle mucho la cara
Acto seguido, el padre de Margarita desaparece y Ambrosio y el otro individuo se dedican a apalizar a Miguel hasta que pierde el conocimiento, después lo dejan tirado en un callejón oscuro.
Al día siguiente Margarita cuando sale de la universidad pasa a ver a su amor al supermercado donde trabaja.
-Hola cariño
-Hola
-¿Qué pasa? Parece que te han dado una paliza
-Sí, ayer me atracaron al salir del pub y se liaron a darme patadas
-Pero si tú no tienes madera de héroe ¿Por qué no les diste el dinero sin discutir?
-Pues mira, me dio por hacerme el héroe
-Vaya por Dios, bueno a ver si quedamos el sábado, ya te llamaré yo para quedar ¡Eh! sobretodo, tú no me llames cuando esté en casa
-Vale
Dos días más tarde, Miguel sale de casa para ir al supermercado a trabajar y dos calles más abajo le para la policía, le pide la documentación y le hacen abrir el maletero, cuando lo abre ven un extraño maletín, el policía lo abre y descubre que está lleno de cocaína.
-Agente eso yo no lo había visto en mi vida
-Ya, si me dieran un euro por cada vez que he oído eso
-Le juro que es un error, soy inocente
Entonces el policía se le acerca y le dice bajito:
-El único error es que deberías haber cogido el dinero
Entonces Miguel se queda callado, sabe que nada de lo que diga o haga le salvará.
El sábado Margarita intenta localizar a Miguel pero no lo consigue, el lunes se pasa por el supermercado para verlo pero no ha venido a trabajar, le pregunta a su jefe que le dice:
-Lo detuvieron la semana pasada, resulta que traficaba con drogas ¿Quién lo iba a decir? Con lo buen chico que parecía ¡Esta juventud no sé no irá a parar!
Sale del supermercado sin dar crédito a lo que ha oído, entonces se acuerda de la paliza de días anteriores, empieza a atar cabos y se da cuenta que sólo hay una posibilidad así que cuando llega a casa le pregunta al ayudante de su padre.
-Ambrosio ¿Tú no sabrás nada sobre un chico llamado Miguel que trabajaba en un supermercado?
-No ¿Por qué había de saber nada?
-Ambrosio, te conozco de toda la vida, a mí no puedes mentirme ¿Qué le habéis hecho?
-Nada… señorita
-Ambrosio, sabes que lo averiguaré ¿No querrás que me enfade contigo?
-Está bien, su padre le preparó una trampa
-Pero ¿Por qué?
-Para alejarlo de usted
Miguel llevaba un par de días encerrado cuando lo llevaron al juzgado para ver al juez, cuando llegan al juzgado lo hacen pasar al despacho del señor juez, el policía lo esposa a la silla y lo dejan a solas con el juez.
-Hola muchacho
-Hola señor juez, le juro que soy inocente, me tendieron una trampa, pero el policía que me detuvo también estaba en el ajo
El juez escuchó esas palabras sin ni siquiera levantar la vista, después se lo quedó mirando por encima de las gafas y con suma tranquilidad le contestó:
-Muchacho, por desgracia para ti, todos estamos en el ajo, no sé que has podido hacerle al señor Panucci pero estoy dispuesto a llegar un trato contigo
-¿Un trato? ¿Qué trato?
-No sé, digamos…  un año en una cárcel…mmmm ¿Te gusta Andalucía?
-¿Cómo?
-El señor Panucci te quiere lejos, no sé porqué, así que si aceptas la condena sin abogado ni juicio podemos apañarlo rápidamente
-No
-Piénsalo bien chaval, el fiscal pedirá cinco años tranquilamente, un año pasa rápido pero cinco no
-No pienso llegar a ningún acuerdo, esto es un atropello
-Bueno, tú mismo, yo lo he intentado
Unos días más tarde estaba Miguel en su celda componiendo una canción titulada “Me hallo prisionero por culpa de tu amor” cuando le vino el carcelero.
-Chaval, tienes visita
Salió hacia fuera y le dio un vuelco al corazón cuando descubrió que era su amada.
-Hola amor
-¿Amor? Serás estúpido ¿Cuántas veces te dije que no intentaras localizarme?
-Pero, es que no podía aguantar sin verte
-Tonto
-¿Cómo me iba a imaginar yo esto?
-Está bien ¿Cómo se llama el juez que lleva el caso?
-El juez Velasco
-Mierda, mi padre lo tiene comprado
-Lo sé
-Bueno amor ¿Me sigues queriendo?
-Claro que sí, ninguna cárcel puede para lo que siento por ti
-Está bien, veré que puedo hacer pero tendrás que tener paciencia

Unos meses más tarde, Berto da vueltas por la mansión, el señor Panucci lo está esperando pero daría su brazo izquierdo por una excusa para no ir, al final coinciden en un pasillo y no puede hacer nada.
-Hombre Berto, te estaba esperando, fuiste a hablar con el juez Velasco
-Sí…sí… He estado hablando con él
-Sí y ¿Cómo es que ha soltado al músico ese?
-Al parecer… Hubo un error administrativo
-¡Qué no me venga con pamplinas! Con lo que le pago no se puede permitir esos errores ¿Qué le has dicho?
-Bueno… Va…Al parecer alguien le hizo chantaje
-Ah, eso es otra cosa, pues ahora debes averiguar quien fue y me lo traes
-No…no… no hará falta
-¿Por qué?
-Por…Porque ya sé quien ha sido
-¡Ah si! ¿Y quien ha sido?
-Su…su hija…Margarita

El señor Panucci llevaba siempre un bastón de bambú y se ayudaba de él para andar en ese momento le dio tal golpe a Berto con él que se rompió
-Cómo osas pronunciar siquiera el nombre de mi hija
-Señor… Le juro que es verdad… Por lo que más quiera
-Lo que más quiero es precisamente mi hija ¡Maldito bastardo!

En ese momento respiró hondo y continuó hablando algo más pausado
-Está bien, te concederé el beneficio de la duda, pero si me has mentido…Te mataré lo juro ¡Ambrosio!
-Sí señor
-Quiero que averigües qué puede haber de cierto en lo que dice este bastardo
-Señor… Lamento decirle… Que seguramente lo es, me consta que en varias ocasiones ha ido a verlo a la cárcel
-¿Y Por qué no me lo has dicho antes?
Se hizo el silencio, no hacía falta contestar, todos sabían la respuesta

Esa noche, durante la cena, el señor Panucci no decía nada, hasta que en un momento dado dijo:
-Que salga todo el mundo, quiero hablar con mi hija a solas

Una vez hubo salido todo el mundo
-Margarita, dime una cosa ¿Tú le has hecho chantaje a un juez para que deje en la calle a pelagatos ese con el que tonteabas?
-Sí, y volvería a hacerlo
-Sabes cual es la pena por traicionarme
-Sí, la muerte ¿No?
-Eso es lo que quieres, que te mate
-Prefiero morir a vivir sin él
-Pero hija, te lo he dado todo
-Todo no, padre, todo no

Se produjo un silencio sepulcral ¿Qué hacer? No podía matarla
-Está bien, puedes salir con él.

miércoles 7 de marzo de 2012

Suicidio en un pequeño `pueblo


Con las primeras luces del día me despertó mi perro lamiéndome la cara, Nit es un pastor belga, para los que nunca han visto uno diré que se parece al pastor alemán pero más peludo y completamente negro, él es mi única compañía y el único que cuida de mí despertándome para que no llegue tarde al trabajo.

Miro a mi alrededor y pienso: “Otra vez que he quedado dormido en el sofá”, observo entonces una botella de whisky a mi lado prácticamente vacía y suspiro, ya mismo voy a tener que comprar otra.

Me levanto del sofá, he debido quedarme dormido en una mala postura porque me duelen todos los huesos, me pego una ducha rápida y me visto para ir a trabajar, después salgo de ese sótano donde vivo con un dolor de cabeza horrible.

Llego a la comisaría y paso a ver a mi superior, que me mira muy serio y acto seguido mira el reloj.
-Lo sé, llego diez minutos tarde
-Si no te encuentras bien ¿Por qué no vas a ver a la psicóloga?
-Porque no,  no necesito ver a una loquera lo que necesito es un poco de acción.

Suspira.
-Esta bien, te daré un cambio de aires, en Aspen, un pequeño pueblo de los Pirineos ha aparecido un florista muerto, rodeado de flores y con dos monedas sobre los ojos
-Vaya, tenemos un asesino amante de la antigua Grecia
-La autopsia reveló gran cantidad de arsénico en su sangre
-Luego murió envenenado
-O se suicidó, deberás ir y averiguarlo, hay un sargento de la guardia civil destinado en la zona que te ayudará en lo que haga falta ¿Algo más?
-Sí, gracias, un cambio de aires me vendrá bien

Cerró los ojos y volvió a suspirar

-A ver si es verdad, ¡Ah! Y ves con cuidado, el padre del chico muerto es un pez gordo del gobierno, una metedura de mata te podría costar el cargo, eres un buen detective… a pesar de todo no me gustaría perderte

Fruncí el ceño,
-Iré  a ese pueblo olvidado y descubriré al asesino, me da igual que el padre sea un pobre carpintero o el presidente del gobierno

Después de comer, preparé una pequeña maleta con unas cuantas mudas, la comida de Nit y emprendimos el viaje a Aspen.

Al llegar allí me acerqué al cuartelillo de la guardia civil, un pequeño local tras una estrecha puerta, a la izquierda unas sillas, al fondo una pequeña celda curiosamente amueblada y a la derecha un escritorio lleno de papeles, detrás un señor vestido de verde.
-Perdón pero el perro deberá quedarse fuera

Observé al individuo de arriba abajo, era alto, joven y delgado, debía estar medio dormido y al verme entrar se había levantado de golpe.
-El perro se llama Nit y es mi compañero
-¿Cómo?
-Soy el detective que viene a investigar el asesinato y este es mi compañero, donde voy yo, va él
-¿Usted es el detective que nos envían de la central?

Había un tono de incredulidad en su pregunta y es que, en la guardia civil era obligatorio afeitarse todos los días y llevar el uniforme de punta en blanco, todo lo contrario de mi aspecto desaliñado, mis botas viejas y mi chaqueta negra de cuero desgastado.

-Parte de mi trabajo es intentar pasar desapercibido entre los civiles
-Pues con esa pinta no lo conseguirá en Aspen, en fin, le acompañaré a la floristería

Salimos andando, por el camino le pregunté:
-¿Sabe si tenia algún enemigo?
-¡No! ¡Por dios! Era un buen hombre
-Bueno, pues alguien lo mato ¿No es cierto?
-Yo creo que se suicidó, la casa estaba cerrada por dentro

Una calle más abajo llegamos a la floristería, abrimos el precinto para entrar y observé la cerradura rota con los dos pestillos salidos.
-¿La rompió usted?
-Sí, llevaba días sin dar señales de vida y no contestaba, tuve que romperla para entrar
-¿Nadie tenia llave?
-No, Leandro era un solitario, apenas trataba con nadie, sólo los cliente, y por supuesto,  sus flores
-¿No tenia pareja?
-No, de hecho se decía de él… que era un poco
-¿Maricón?
-Sí, eso – Se apresuró a contestar ciertamente incomodo- ¿Cómo lo ha adivinado?
-Normal, un hombre teniendo una floristería en un pueblo de rudos leñadores como este, encima soltero, es lógico que dijeran eso de él.
-¿Sabe? A los de pueblo no nos gusta que nos juzguen de esa manera, además Leandro era un buen chico
-Pero como no tenía novia decían que era gay ¿Qué pasa? Que los gays no pueden ser buenos chicos ¿Quién aquí es el que prejuzga?

Subimos al piso de arriba que era donde estaba la vivienda, se accedía desde la misma tienda, nada más entrar Nit se puso a olisquear una silla del comedor y dio dos ladridos, eso significa que Leandro murió sentado en esa silla.
Después nos acercamos al dormitorio y el sargento me enseñó unas fotos tomadas del cadáver, la cama estaba cubierta de flores, sobretodo rosas y él estaba tumbado encima con los brazos cruzados sobre el pecho y dos monedas sobre los ojos.

Observo la cabecera de la cama y veo un cuadro de Orfeo, al otro lado veo la marca de que falta un cuadro en la pared, el armario presenta un extraño aspecto: Todo ordenado y organizado pero una balda prácticamente vacía que me llama la atención, sólo contiene una caja vacía, me fijo y era de unos zapatos de tacón, me acerco y veo unas extrañas motas de color rosa, aprieto el dedo sobre una para que se quede pegada y me la acerco a la cara, parece una minúscula pluma.

Después me dirijo a la cocina, al igual que en el comedor todo está recogido y los platos fregados, curiosamente en el escurridor hay dos platos, dos copas de vino, dos de cava, dos juegos de cubiertos de pescado, una taza de té, otra de café y una bandeja para el horno, me resulta curioso, nadie invita a cenar el día que pretende suicidarse y tampoco usa el horno si no es para meter la cabeza dentro, eso me intriga y sobretodo, que se molestara en fregar los platos, abro el cubo de la basura y está vacío.
-Sargento ¿Usted no habrá tirado la basura?
-No, no se me habría ocurrido
-Sabe si podía tener alguna aventura con alguien
-No, ya le digo que no, incluso de joven hubo alguna chica que se le insinuó y nunca quiso rollo
-¿Y con algún chico?
-¡No hombre! En este pueblo no pasan esas cosas

Me lo quedé mirando muy serio, sentía una mezcla de rabia y de lastima por lo que acababa de decir.
-Cuando le hicieron la autopsia, le pidió al doctor que le hicieran una exploración rectal
-¡No! ¡Por dios! Su padre me mataría
-¿Prefiere que un asesino quede libre, sargento?
-¿De qué asesino habla? Está claro que se suicidó
-De ninguna manera, fue asesinado y todavía diré más, lo envenenó su amante
-¿Pero qué dice? ¿En que se basa? ¿En que alguien tiró la basura?
-A ver, tuvo una cena romántica con una persona, una cena de despedida, sin duda pescado al horno, después esa persona tomó té y le sirvió a Leandro un café con una dosis mortal de arsénico, el café disimula muy bien el sabor del arsénico, luego brindaron con cava y esperó a que se muriera para llevarlo a la cama, colocarlo en la posición para viajar en la barca rodeado de flores y con  dos monedas sobre los ojos para pagar al barquero Caronte, el funeral griego que a él le habría gustado, después recogió todo, fregó los platos pero cometió el fallo de dejarlos en el escurridor, a continuación vació su ropa  del armario, seguramente la que utilizaban para sus juegos sexuales, se llevó una foto suya que Leandro tenia colgada en la pared y cerró con  llave al salir

El sargento se quedó parado
-Vaya reconozco que me ha dejado impresionado ¿Cómo podría ayudarle?

Fuimos hasta el dormitorio y señalé a la pared donde se veía el cuadrado donde antaño había un cuadro
-Quien quiera que saliera en esa foto es su amante, y el asesino
-Y ¿Cómo averiguarlo?
-Vaya a la pescadería e infórmese si alguien compró dos lubinas o doradas o cualquier pescado que se haga al horno o pregunte si alguien sabia quien salía en esa foto

Yo me dirigí a una cantina que había cerca, entré y me senté en un rincón, dentro todo era de madera y habían unos aldeanos tomando cervezas, pedí una cerveza a la camarera y después de unas cuantas le pregunté.
-¿Es cierto lo que me han dicho que usted se insinuó a Leandro?

Se quedó sorprendida pero por suerte no se lo tomó a mal
-Yo y todas las del pueblo pero nunca quiso nada con ninguna
-¿Y por qué? ¿Por qué os gustaba a todas?
-Porque  en este pueblo olvidado era el único sabía tratar a una dama, era un poeta ¿Sabes?
-Bueno, seguramente habría alguna a la que amaba aunque fuera en secreto
-Mira, muchas lo intentamos pero nada y nunca se le vio… En pareja por así decirlo

Me resultaba curioso como este Orfeo las volvía locas a todas, entonces dije en un tono un poco fuerte para que se me oyera en todo el bar.

-¡Seguro que debía tener una Eurídice por ahí!

Mi plan surgió efecto y uno de los aldeanos se giró al oír eso y se me quedó mirando

-¿Es usted el detective que investiga la muerte de Leandro?
-Sí ¿Cómo lo ha sabido?
-Porque en este pueblo nos conocemos todos

En ese momento Nit lanzó un ladrido a ese señor que se me acercaba, nada amenazante, sólo un pequeño ladrido para indicarme que este individuo había estado en  casa de Leandro, me quedé sorprendido, era alto, con barba levaba una camisa de cuadros y estaba cuadrado, seguramente porque era leñador y se pasaba el día cortando leña, no podía imaginármelo con unos zapatos de tacón y una camisa de plumas rosas.
-Tienen alguna pista
-Sí, es evidente que se suicidó, yo creo que por amor, alguna mujer lo despechó y él no pudo soportarlo

Se me quedó mirando, pensativo, quizás aliviado no se podía imaginar que Nit ya lo había calado.
-No creo que una mujer le hiciera perder el juicio

Terció la camarera muy segura mientras me ponía otra cerveza.
-Decían que le gustaban los tíos, pero ¿Alguna vez se le vio con uno?
-No
-Pues entonces, caso cerrado, creo que mañana me iré a pescar ¿Dónde se puede pescar por aquí?
-Ramiro me puede explicar, es el mejor, no sé como lo hace pero pesca las mejores truchas de la comarca
Dijo la camarera señalando al señor que estaba a mi lado, mientras el sargento entraba por la puerta, venía a explicarme que no había averiguado nada.
-Ya – Me lo quedé mirando- y las preparas a la sal ¿No es cierto? Con un poquito de jamón y limón

Se me quedó mirando con los ojos como platos ¿Por qué habría dicho yo eso? ¿Cómo podía saberlo? Unos segundos tardó su cerebro en asimilar que había sido descubierto completamente, rápidamente se giró para huir y se encontró de frente con el sargento que venia hacia nosotros, lo empujó y escapó corriendo.

-¿Qué le pasa a este?
-Se habrá dejado algo en el horno
-¿Ramiro? No creo que sepa ni como se enciende el horno- dijo el sargento riéndose
-¿Usted cree? Pues yo creo que es él el amante de Leandro
-¿Ramiro? Pero si está casado y con hijos
-Ya, hasta que un día descubren su verdadero yo
-¡No me lo puedo creer! Se equivoca inspector y va a crear muchos problemas a las gentes de este pueblo
-Nada más lejos de mi intención

Después de muchas cervezas me fui a dormir a la pensión, a la mañana siguiente me despertó el sargento llamando a mi puerta.
-Buenos días ¿Qué pasa?
-Ramiro, al parecer se ahorcó anoche en el bosque

El sargento se me quedó mirando fijamente, analizando mi reacción.
-Usted lo sabía ¿No es cierto?
-La verdad es que sí
-¿Y por qué no lo detuvo anoche? ¿Tan borracho iba?
-No, no fue por eso, es que… pienso que si una persona prefiere morir antes que se sepa su secreto ¿Por qué hemos de impedirlo?
-Bueno ¿Y Ahora qué?
-Por lo que a mí respecta se suicidaron los dos, tenia usted razón
Estaba de píe delante de mío en la puerta mirándome atónito.

-Pero no lo entiendo, usted resolvió el caso, es un genio y ahora va a quedar con un canelo
-Bueno, en realidad fue Nit
-Pero, le habrían puesto una medalla
-No me gustan las medallas, además ahora estarán los dos en el infierno sí, pero juntos como siempre habían soñado



sábado 11 de febrero de 2012

Siete cates

Sentada en el sofá, con los brazos cruzados, el ceño fruncido y morros, unos
morros que casi tocaban la tele, así estaba yo mientras mi padre me regañaba.
Y es que estaba ya harta, harta de que todo el mundo la tomara conmigo,
primero los profesores, esos estúpidos sabelotodo habían sido los primeros en
tomarla conmigo, empeñados en que no atendía en clase sus estúpidas explicaciones
sobre tonterías como la reproducción de los cangrejos o las palabras que llevan hache
o no, seguro que fue otro profesor estúpido-sabelotodo el que inventó una letra que
no se pronuncia.

Después mi madre, quejándose de que se me olvidaba de hacer mis tareas de
casa ¿No se puede una olvidar un día de hacerse su cama? Que la haga ella si tanto le
molesta, a mí no me importa que se quede sin hacer, ni que se quede la ropa en el
suelo tampoco, lo peor es que tenga que soltar siempre “Desde que tienes novio”.
Luego vinieron mis amigas con el rollo “desde que sales con Berto no nos
haces caso”, pues ellas mismas, si no pueden comprender que tengo ganas de estar
con mi novio, si no les gusta como soy que se busquen otra amiga.
Pero no me lo hubiera esperado nunca de mi padre, él nunca se metía en esas
cosas, decía que total para un par de fines de semana que me veía no me iba a
regañar, primero le pareció mal recogerme el Viernes por la noche para que pudiera
pasar la tarde con Berto, pero cuando le pedí que el Domingo me llevara a casa
después de comer ya se enfadó conmigo.
-”Primero tu madre me dejó por otro y ahora tú”
Ahora estaba enfadado conmigo de verdad, total porque he suspendido siete.
-Pero si matemáticas las ha suspendido casi toda la clase y la profe de religión
es tonta, esas dos no tendrían que contar
-Déjate de excusas, si te hubieras esforzado un poco seguro que hubieras
aprobado, por lo menos casi todas
-No te preocupes, que a la próxima las apruebo
-¿Cómo vas a aprobar si pasas de todo?
-¡No paso de todo! ¡Esta mañana me has visto que he estado haciendo un
trabajo de catalán!
-¡Pues eso! ¿Tú crees que después de dos semanas de vacaciones tienes que
hacer el trabajo el domingo que tenemos comida familiar?
-Bueno, pero lo he hecho ¿No?
-Pero lo tenias que haber hecho antes, que hoy era el día de ver y estar con tus
primos, no de estar haciendo el trabajo, aparte que no se deben dejar las cosas para el
último día ¿Si la impresora se llega a quedar sin tinta cómo lo hubieras presentado?
-Pues se lo hubiera dicho a la profe que la impresora se quedó sin tinta y lo
hubiera llevado el martes
Entonces mi padre suspiró, bueno más bien fue un soplido fuerte y largo
-A ver, déjame ver ese trabajo
Me acerco a la mochila de mis cosas, saco el trabajo y se lo enseño, doce
páginas como quería la profesora, a doble espacio y letra 14 porque si no se quedaba
en menos pero de eso no dijo nada.
Se lo enseño y empieza a leer, pero lejos de alegrarse y felicitarme, empieza a
enfadarse aún más, observo como incluso se pone rojo de rabia.
-Ana, pero si has hecho faltas ortográficas hasta en el titulo
-¿Cómo?
-“Trabajo de català” es “Treball de català”
-Bueno sí, no me había fijado, un error lo puede tener cualquiera ¿No?
-Y ¿Profesor: Rosser?
-Sí ¿Qué tiene de malo?
-¿Es profesor o profesora?
-Bueno ¿Qué más da?
-Seguro que a ella sí le importa, igual que seguro que también le molesta que
hayas escrito mal su nombre porque se escribe “Roser” ¿Cómo quieres que te
apruebe si no eres capaz de poner bien su nombre?
Después de decir eso me tiró el trabajo y dijo:
-Está bien, dame la mora negra
-¿Cómo?
-¡Ya me has oído!
-Pero ¡No me la puedes quitar! ¿Cómo podré hablar con Berto sin ella?
-Haberlo pensado antes
Mi padre, me miraba con la mano extendida para que depositara en ella mi
aparato más preciado, con ella podía estar chateando con Berto las largas horas que
pasaba sin él, sin mi Black Berry serían eternas.
-Papá, no me puedes dejar sin ella, sabes que en casa de la mama no tenemos
Internet, sin ella no podré chatear con mis amigas
-Esto funciona así: No hay esfuerzo, no hay recompensa, si te esfuerzas y
apruebas, tendrás recompensa, quién algo quiere, algo le cuesta
-Esta bien, te prometo que me esforzaré más y aprobaré pero no me la quites
-Ya te he dado demasiados votos de confianza, confíe en ti cuando me jurabas
que sacaste el movil en clase para mirar la hora ¿A qué si?
-Pero esta vez te lo prometo de verdad ¡No ves que si me quitas la BB mis
amigas me dejaran de lado?
-Ya las has dejado tú a ellas, por lo que tengo entendido
-¿Y si por culpa de no poder chatear perdemos el contacto con Berto y me deja?
-Pues te habré hecho un favor
-¿Cómo puedes decir eso?
-Si eso es lo que vales para él, mejor que lo dejéis cuanto antes
-¡No puedes hablar en serio!
Después de decir eso, no aguanto más y me voy llorando a mi habitación, él por
lo visto no ha tenido bastante y golpea la puerta.
-¿Me darás la mora negra por las buenas o tendré que llamar a bloquearla?
Abro la puerta y la cojo en la mano para dársela.
-Si me la quitas, te odiaré siempre
-Prefiero hacer lo correcto y que me odies a que me quieras mucho y dejarte
hacer lo que te de la gana
Se la dejo en la mano y cierro la puerta de un portazo.


sábado 4 de febrero de 2012

El pantano


Dicen que todo grupo tiene los siguientes miembros: La líder, la guapa, la lista, la imprescindible sin la cual se separa el grupo y el chico. Mi hermana tenia su grupo desde pequeña, siempre iban juntas a todo.
Cuando acabaron el bachillerato mi hermana Maribel y sus amigas decidieron irse unos días de acampada al pantano de Riudecanyes a celebrarlo, yo me ofrecí a llevarlas pero ni mis padres ni los de sus amigas les permitieron quedarse solas así que decidí quedarme de acampada esos días con ellas.
Seria un poco incomodo, aunque me llevaba muy bien con sus amigas, muchas veces las había llevado o acompañado a sitios o había sido su cómplice en alguna escapada.
Además, de toda la vida habíamos ido muchas veces a pasar días allí, ya que nuestros padres nos llevaban muchas veces de niños y sus amigas se apuntaban en ocasiones, les encantaba el lugar por eso lo eligieron para irse de acampada.
Allí fue donde donde nuestros padres nos enseñaron a nadar Maribel y a mí, y también fue donde yo enseñé más adelante a Laura, una de sus amigas que no había aprendido todavía, Laura era la líder del grupo, siempre se hacía lo que ella decía, tenia un carácter muy fuerte y una gran nobleza, siempre ayudaba a las demás cuando tenían un problema o ante cualquier injusticia, decían de ella que nunca lloraba.
Alejandra, era sin duda la guapa del grupo, una barbie de carne y hueso que se había apuntado al grupo, Eva era la lista y mi hermana era sin duda la que hacía que el grupo siguiera unido.
Llegamos y dejé el coche donde siempre, montamos las tiendas y ellas se tumbaros a tomar el sol, mientras yo buscaba un libro en mi mochila.
Cuando salí de la tienda y las vi tumbadas al sol tuve una extraña sensación por debajo de mi estomago y es que mis padres son naturalistas, por eso paramos en aquel rinconcito olvidado, porque nos hemos acostumbrado desde niños pero en ese momento viendo sus cuerpos tostándose al sol, me dí cuenta que ni mi hermana pequeña ni sus amigas eran ya unas niñas.
Me tumbé a su lado y me puse a leer mientras ellas hablaban de sus cosas y de chicos del instituto, no quise participar en la conversación porque era bastante íntima y me sentía en fuera de juego, en esas le preguntaron a Laura si le gustaba algún chico ahora, ella contestó.
-¡Claro! David
-Pero tía, cuando te vas a dar cuenta que David pasa de ti, ya estuvisteis saliendo y te dejó
-No lo dejamos, me pidió parar un tiempo y se lo estoy dando
-Despierta tía, me ha tirado la caña a mí, a Alejandra – Dijo Maribel señalándola
-A mí antes de estar con Monica y también lo intentó con Marta, etc. -Replicó Alejandra
En esas Laura se levantó y dijo:
-Voy a bañarme un rato
Y se fue al agua mientras sus amigas comentaban.
-Me he pasado pero es que se tiene que dar cuenta ya de una vez
Ninguna de ellas se dio cuenta, supongo que ni se fijaron, la creían así de dura, bueno normalmente era así de dura, sólo yo me dí cuenta que llevaba las pupilas encharcadas como una pequeña fuga mientras contenía la gran explosión.
Me levanté y me fui al agua detrás de ella, cuando me vio acercarme se zabulló para que se le mojara la cara y no se le notaran las lágrimas.
-Déjame, quiero estar sola
Sin hacerle caso me acerqué hasta ella
-No te avergüences por llorar, es normal
Ella iba andando sin meterse a donde cubría, bordeando la orilla nos íbamos alejando de las demás chicas, cuando se dio por vencida de que no la dejaría sola me preguntó.
-¿Por qué no le gusto es que no soy guapa?
Girándose hacia mí, abrió los brazos como posando, para que yo pudiera evaluarla, yo aproveché que se había parado para pasarle el brazo por encima del hombro como medio abrazandola.
-¡Claro que eres guapa! Además, si no le gustaras no hubiera salido contigo
-Ya, pero ahora prefiere cualquier otra antes que a mí
-Bueno, pues ahora quiere cambiar, tendrás que respetarlo
-Pero es que, no lo entiendo ¿Por qué lo hace?
-Bueno los chicos como David son estúpidos, creen que saliendo con muchas chicas serán más machotes, por eso lo ha probado con todas
-¿Y qué puedo hacer para qué se de cuenta?
-¿Por qué las chicas siempre queréis cambiar a los chicos?
-Yo no quiero cambiarlo sólo quiero que me quiera
-Ves, debes olvidarle, eres una chica muy maja seguro que encontraras un chico mejor que David
-Pero yo lo quiero a él
Estábamos abrazados dentro del pantano pero el agua sólo nos cubría por encima de la cintura, estuvimos un buen rato hablando allí abrazados, podríamos decir que nuestras almas conectaron, ya hacía rato que había dejado de llorar pero seguíamos abrazados, noté que algo importante estaba pasando, me dio un poco de miedo y dije:
-¿Te acuerdas? Aquí fue donde te enseñé a nadar – Intentando cambiar de tema
-Ya
Contestó ella mientras me miraba con una sonrisa tierna, le había quitado el brazo de encima para soltarla pero ella me seguía abrazando por la cintura con la cabeza en mi pecho, entonces subió la cabeza y me dio un beso en la boca, yo sentí como una descarga que me recorrió en cuerpo, entonces supe que ya había pasado y ya no había vuelta atrás, nos volvimos a besar una y otra vez.
Empezamos a acariciarnos, primero por la espalda, luego más abajo, cada vez con más intensidad, cuando estaba claro como íbamos a acabar ella me pidió.
-Ten cuidado conmigo, que es la primera vez
Sentí una sensación extraña, como de miedo o de responsabilidad, nunca olvidará este día y era yo el que tenia que hacer que fuera maravilloso.
Entonces nos separamos un poco más del grupo y sobre la arena de la orilla hicimos el amor, lenta y apasionadamente, después nos quedamos abrazados y ella dijo:
-La próxima vez no dirás que aquí me enseñaste a nadar, dirás que aquí me enseñaste a hacer el amor
-Bueno, puedo decir las dos cosas ¿No?
Y desde ese día soy uno más de su grupo, soy el chico y el novio de la líder





jueves 19 de enero de 2012

El salto del Angel

Estábamos en el instituto, hacíamos segundo de bachillerato, se acercaba el verano
pero antes teníamos que pasar los examenes finales, de ellos dependían si tendríamos
vacaciones o deberíamos pasarnos el verano repasando para septiembre.
Salíamos de clase e íbamos por el pasillo, Juan mi compañero de pupitre me iba
explicando algo cuando la vi venir de frente, yo me quedé embobado mirándola, no oía
lo que me decía Juan ni nada y es que el mundo se me paraba cuando miraba a Sonia.
Ella venía despistada hablando con una amiga y chocamos, de seguida me agaché
para ayudarle a recoger los libros que se le habían caído, ella también, cuando nuestros
rostros se quedaron a cinco centímetros, el corazón se me aceleró y me puse tan
nervioso como siempre que hablaba con ella desde que mi cuerpo hizo el salto a la
pubertad y dejé de verla como una niña para ver la mujer en que se estaba convirtiendo.
-Lo siento, venía despistada
-No, perdona tú que ha sido culpa mía
-Por cierto ¿Cómo te van los exámenes finales?
-Bien ¿Y a ti?
-Puff, van - Entonces se me quedó mirando como si una luz se le hubiera
encendido en el cerebro, como si hubiera tenido una idea - Oye, como ya hemos hecho
el examen final de mates vamos a hacer campana esas dos horas y nos vamos al Salto
del Ángel a bañarnos ¿Quieres venirte?
-Yo tengo natus
-También has hecho el exmanen final ¿No?
-Sí, pero no me he traído bañador
-Yo tampoco, ni nadie -Dijo haciéndome una sonrisa picarona mientras encogía
los hombros y torcía la cabeza hacía un lado
-Esta bien, nos vemos después
Mientras íbamos a clase Juan me lo estaba recriminando.
-Tío ¿Cómo te puedes petar la clase de naturales? Va a comentar el examen
-Juan, sabes que estoy colado por esa chica desde que compartíamos pupitre en
primaria y desde que va a otra clase casi no nos vemos, me ha dicho de ir a bañarnos
juntos al río y que no lleva bañador ¿Cómo quieres que le diga que no?
-Esta bien, tú mismo pero yo me quedo - Me contestó haciendo un gesto de
condescendencia -Ya le diré a la profe que no te encontrabas bien y te tuviste que ir.
-Gracias colega
Nos juntamos en un parquecito que había al lado del instituto y una vez estuvimos
todos salimos hacia el bosque. De chicas iban Sonia, Marta su mejor amiga, Erika la
gamberra del instituto que siempre se apuntaba a todas las campanas y Alicia era
posiblemente la chica más guapa o por lo menos eso pensaba ella y parecía que siempre
estaba posando para una foto.
De chicos íbamos Alberto, el chico guapo que salía con Alicia este mes, Alberto
el mejor amigo de Erika, era un buen chico pero estaba colado por ella por eso la
seguiría al fin del mundo si hiciera falta aunque para ella sólo era un buen amigo y
apuntado a última hora: Yo.
De camino estuve hablando con Sonia.
-Oye ¿Qué piensas hacer después del bachillerato?
-Pufff, no lo sé, queria estudiar psicologia pero no me va a dar la nota seguro, eso
contando que lo apruebe todo el septiembre
-¿Qué te ha pasado? Tú siempre sacabas buenas notas
-Sí pero este año me he despistado un poco
-Ya, desde que te juntas con estos- Dije señalando al grupo con la cabeza- ¿Por
qué lo haces?
-Porque me gusta – Dijo ella señalando a Alberto
-Pero si sólo tiene ojos para Erika – Contesté intentando contener toda la rabia
que me quemaba por dentro
-Bueno, algún día se hartará de que pase de él y se dará cuenta que no tiene nada
que yo no tenga ¿Y tú? ¿No te gusta ninguna chica?
-Sí... una ... pero no me atrevo a decirle nada, soy muy tímido, ya sabes
-Ya ¿Y quien es?
-No te lo puedo decir
-¡Venga va! Yo te lo he dicho
-Lo siento pero no puedo
Seguimos caminando y saco el movil para enviar un SMS a mi madre y decirle
que no iré a comer, después Sonia me lo pide, yo se lo doy sin pensar ni sospechar nada.
Ella pretende revisar mis fotos, espera descubrir quien es la chica que me gusta, una
foto tomada disimulando mientras la chica habla con sus amigas y simplemente esta en
clase pero en cuanto coge el movil se queda parada y alucina porque no le hace falta
revisar las fotos.
Es una foto muy antigua, de un día de carnaval, yo me disfracé de John Travolta y
ella de Olivia Newton John, mi madre dijo:
“Poneos aquí que os voy a hacer un foto que estáis muy guapos”
Nos abrazamos y justo cuando mi madre iba a disparar, Sonia me dio un beso en
la mejilla, un beso inocente de una niña imitando a un actriz pero a mí me encanta y la
tengo puesta de salvapantallas.
Por suerte, yo he seguido avanzando mientras ella se quedó parada porque me
moriría de vergüenza, tampoco he visto la cara de circunstancias que se le ha puesto, la
cara que se te pone cuando te dicen que le gustas a alguien, me acerco a hablar con
Alberto mientras ella me mira con otros ojos, en un parpadeo he dejado de ser ese niño
disfrazado de John Travolta para ser un chico y un hombre.
Mientras hablo con Alberto, quizás para averigüar que tiene él que yo no tenga,
detrás nuestro ella nos mira, nos pone en una balanza y compara.

Llegamos al Salto del Ángel es un salto de agua muy escondido en un pequeño
riachuelo cercano, llegamos y todos empezamos a quitarnos la ropa, yo pensaba
quedarme en calzoncillos pero observo como los demás se quedan como vinieron al
mundo, entonces me quedo extasiado contemplando el cuerpo de Sonia, esto es mejor
que cualquier clase de matemáticas, vale la pena el mal rato que pasaré después sólo
por este momento.
-Yo de ti me quitaba también los calzoncillos si no luego los tendrás que llevar
mojados
-Ya... pero... es que tengo un pequeño problema
-Yo no diría que sea tan pequeño ¿O es que te crees que con los calzoncillos no se
nota?- Me dijo Sonia mientras me guiñaba un ojo con esa sonrisa que ponen las chicas
cuando se saben seducturas, yo me pongo colorado como un tomate.
Entonces llega el momento que me daba más miedo, el Salto de Ángel se llama
así porque hay una piedra que parece un trampolín para saltar al pequeño lago que se
forma al píe del salto de agua, no tiene mucha altura, algo más de un metro pero yo
estoy nervioso y muy tenso, todos saltan y me quedo yo solo sobre la roca, en esas
observo una cicatriz que tengo en mi mano derecha, casi no se ve a simple vista pero yo
sé que es una mordedura de serpiente.
Entonces mi mente recuerda una vez de niño en ese mismo charco, un día de
verano que fui a bañarme con mi hermano y unos amigos suyos, todo iba bien hasta que
estaba nadando y no vi una serpiente que cruzaba nadando en dirección hacia a mí, mi
hermano sí que la vió e intentó avisarme pero no lo oí, no era venenosa ni peligrosa pero
tuve tan mala suerte que se me enredó en la mano, sacó la cabeza del agua y me hizo:
-Sisssssss
Acto seguido me mordió en la mano para luego desaparecer, seguramente porque
estaba tan asustada como yo, el mordisco no fue gran cosa pero a mí me entró el pánico,
no fuí capaz de reaccionar y si no llega a ser porque mi hermano me sacó del agua me
habría ahogado, desde entonces he sido incapaz de bañarme en ningún sitio donde no se
vea el fondo y por supuesto nunca hasta hoy he vuelto a hacer el salto del ángel, sé que
fue mala suerte y que la serpiente nunca quiso hacerme daño ni tampoco me hizo gran
cosa, sólo se defendió pero no puedo,cuando lo he intentado me entra el pánico y me
bloqueo.
De repente vuelvo a la realidad cuando veo una mano femenina que me acaricia la
cicatriz mientras abajo el resto del grupo se ríen de mí Sonia ha salido del agua y está
conmigo.
-No tengas miedo, hoy no hay serpientes
-Pero... ¿Cómo lo sabes? Nunca se lo he contado a nadie
-A mí sí, ¿No te acuerdas cuando compartíamos pupitre y nos lo contábamos
todo?
-Y ¿Todavía te acuerdas?
-Claro que me acuerdo, me acuerdo mucho de ti, me lo pasaba muy buen contigo,
la lástima es que desde que vamos a clases diferentes no quieres saber nada de mí
-¿Pero si eres tú la que se ha buscado nuevas amistades?
-Ssssss -Dijo poniendo un dedo indice en mis labios -Déjate de reproches y dame
un beso
Ella echó la cabeza hacia atrás y se quedó esperando que la besara, el corazón casi
se me salía del pecho mientras me iba acercando lentamente hacia ella, cuando nuestros
labios estuvieron a cinco centímetros por segunda vez en el día, ella se apartó corriendo
y dijo:
-¡Si me quieres dar un beso primero tendrás que cogerme!
Y acto seguido se lanzó al agua, dudé un segundo pero sólo uno y es que, después
de decirme eso, aunque hubiera estado el agua llena de serpientes me hubiera lanzado
detrás de ella.
Nadó hasta la orilla y se quedó tumbada boca arriba esperándome, llegué y me
abalancé sobre ella.
-Lo has conseguido
-Sí, gracias a ti
-Bueno y... ¿A qué esperas para recoger tu premio?
Nos abrazamos y le doy un beso en la boca, un largo beso
Cambia la imagen pero seguimos en el mismo sitio y seguimos besándonos
aunque yo estoy algo más gordo, llevo el pelo corto y cano, bueno los dos somos más
mayores, han pasado unos cuantos años, dejamos de besarnos y miramos hacia la roca
donde un niño intenta conseguir valor para saltar, tiene los ojos azules como yo y la
nariz griega como Sonia.
-Aquí fue donde besé a tu madre por primera vez pero para que me besara
primero tuve que ser valiente y saltar
El niño al final hace acopio de valor y salta.
-¡Mira! Tenias razón, ha saltado
-¡Claro! Piensa que además de ser su madre, soy psicologa
FIN


martes 10 de enero de 2012

Eladio

Sobre las nueve de la mañana el sol  entraba ya con fuerza  por la ventana e hizo que Eladio se despertara muerto de frío ya que aquella vieja manta no abrigaba apenas, observó entonces la vieja estufa de leña que había en el rincón.

Recordó de niño cuanta faena daba: Traer la leña, cortarla, encender el fuego, limpiar la ceniza, cuanto lo odiaba cuando vivía con sus padres y lo que daría ahora por tener leña con que calentarse, a veces coge cuatro maderas que encuentra por ahí pero no duran mucho y  esa estufa eléctrica que recogió de un contenedor apenas puede luchar con el frío que se cuela por esas viejas ventanas de madera, al otro lado de la habitación hay un armario antiguo donde guarda la poca ropa que tiene, no hay estantes y está toda amontonada en el fondo,  la cama y su colchón de espuma son los mismos donde dormían sus padres antes de morir, de hecho toda la casa esta igual que cuando vivían sus padres.

Le duele mucho la cabeza, de buen grado se quedaría en la cama pero tiene mucha hambre, va hasta la cocina  donde la mayoría de los muebles carecen de puertas o están descolgadas, la nevera emite un zumbido a hierro viejo como si tuviera un grillo encerrado en el mecanismo, lo que indica que pronto dejará de funcionar aunque le da lo mismo, la abre con la esperanza de encontrar algún cacho de chorizo con el que llenar el estomago aún sabiendo que hace días que no hay nada sólo un olor agrio que indica que   necesita una buena limpieza, al igual que toda la casa pero no esta de humor para ponerse a limpiar, decepcionado la desenchufa.
Se viste con la ropa que dejó anoche tirada en ese suelo de  terrazo frío y desgastado por los años, entonces sale a la calle y observa el barrio que le vio nacer, recuerda cuando vivía con sus padres aquellos tiempos felices mucho antes de vender su alma al diablo.
 La Rosaleda es uno de esos barrios que mandó construir el generalísimo con el lema “casas para todos”,   consiste en bloques perdidos en el campo formados por casas pegadas pared con pared, muy pequeñas y de una planta, sin cámara ni la mayoría de las cosas que hoy día debe llevar una casa decente, pero se trataba eso sí de casas muy baratas para gente sin apenas recursos, hoy día la mayoría de esos barrios han sido derribados  pero La Rosaleda ha sobrevivido gracias a que la gente se movilizó y  salió a la calle cuando el ayuntamiento quiso convertirlo en zona verde.
Decían que “en ningún sitio se vive como aquí” y eso es cierto, aquí los gitanos pasan la tarde cantando alrededor de una hoguera, los niños salen por la mañana a jugar con las ocas que el tío Raimundo deja sueltas y los ancianos sacan una silla y se sientan a tomar el sol.
Allí fue donde él se crió y donde ha acabado ya que al morir sus padres heredó aquella vieja casa y ahora es lo único que le queda, lo único que no pudo quitarle su mujer, baja por el camino hasta dos bloques más abajo a ver si está Javier.
 Javier es un vecino que se dedica a reparar coches y a toda clase de servicios, no tiene ningún taller, los coches los repara ahí mismo en la puerta de casa, pequeñas reparaciones a gente que no puede o no quiere pagar un taller. Por la mañana enciende un fuego para hacerse el almuerzo, careta de cerdo, bacon, longaniza, cualquier cosa, cuando Eladio no tiene qué comer baja a verlo y almuerza con él, con suerte si necesita ayuda para desmontar alguna pieza se queda ayudando y así se gana unos eurillos con los que comprarse una barra de pan y un litro de vino.
Pero hoy no está, decepcionado piensa qué hacer, decide ir a la ciudad, a San Blas que es el barrio más cercano, también es de la misma época pero ya son bloques de pisos sin ascensor pero con calles y locales comerciales, por eso podríamos decir que ya es “ciudad”,  de camino para en un contenedor, a veces encuentra cosas muy curiosas ahí que incluso puede vender por unos euros o cambiar por un vaso de vino, aunque hoy el contenedor que más le preocupa es el de ropa y es que necesita una chaqueta o un buen jersey pero últimamente nadie tira ninguna, la crisis afecta a todos.
Vagando por San Blas pasa por delante del bar del indio, el indio es un tipo bastante alto y desde que regenta el bar bastante gordo, le llaman así por que su piel, su pelo y su aspecto es más propio de un sioux que de un europeo, es un viejo amigo que trabajaba en la construcción pero un accidente  le fastidió la espalda y tuvo que dedicarse a otra cosa.
-Indio, por favor me puedes hacer un bocadillo y ya te lo pagaré que estoy sin blanca
 El indio se lo mira, sabe que no cobrará pero hace tiempo que son amigos y le da lástima, sabe que no es mal tipo, además siempre ha destacado por su compasión, demasiada según su mujer ya que se le llena el bar de amigos apurados y no hace caja, eso sí, siempre tiene compañía.
-Está bien, pero deja en paz a los clientes ¡Eh!
-Por mis muertos
-¿De qué lo quieres?
-De lo que sea
Con un trozo de pan de ayer que iba a tirar y dos huevos que no recuerda cuanto tiempo tienen le prepara un bocadillo de tortilla a la francesa que a Eladio le parece el manjar más exquisito del mundo y es que como decía mi padre: “Cuando hay hambre no hay pan duro”
En esas entro yo a tomar un carajillo, no me miréis así, me gustan los bares cutres que huelen a serrín y vino dulce donde los viejos juegan al dominó mientras fuman esos caliqueños apestosos y toman copas de anís en esas mesas desgastadas de tanto limpiarlas donde puedes contar las marcas redondas de golpes de vasos, esos vasos de duralex que han perdido el brillo de tanto usarlos, pienso que eso es tan típico nuestro como la paella o la tortilla de patatas.
Además, me reconforta entrar en ese bar porque por mal que te vayan las cosas, siempre encuentras a alguien al que le va peor que a ti.  
Cuando entro saludo a Eladio, pero no como hacen todos, que lo saludan desde lejos o hacen que no lo ven, yo me acerco hasta él y le doy la mano sonriendo, con aprecio o quizás lastima.
-Que tal Eladio ¿Cómo va la vida?
Él aprovecha la confianza que ya sólo le damos unos pocos y me dice:
-¡Oye! ¿Me invitas a un vaso de vino? Pero que no se entere el Indio que te lo he pedido yo
No contesto, pero muevo la cabeza afirmativamente y aprieto los labios, pensando “ya me ha pillado”.
-Indio, ponme un carajillo y ponle  un vaso de vino a mi amigo Eladio que se lo pago yo
El indio se me queda mirando fijamente frunciendo un poco el ceño, Eladio le da pena pero lo que no puede consentir es vaya agobiando a la clientela que sí paga, aunque sabe que si me pregunta no le voy a reconocer que me lo ha pedido él, mientras yo me quedo mirando a la maquina de tabaco disimulando para que no se me note mucho la mirada aunque, yo no fumo.
Tampoco hacía falta que me lo pidiera de esa manera, siempre lo hago, algunos me dirán que soy tonto pero tengo una extraña sensación como un vacío en el estomago y se me encoge el corazón cuando lo veo, es como si viera a un fantasma venido del futuro para avisarme.
Os parecerá una tontería pero pienso que todos los que nos paramos a tomar una cerveza después del trabajo, los que celebramos las cosas brindando o los que necesitamos una copa cuando hemos tenido un mal día, cada vez que hacemos algo de eso aceptamos una moneda de un demonio que quiere comprar nuestra alma y convertirnos en un ser inútil, incapaz de seguir viviendo una vida que sea eso: Vida.
La prueba es Eladio, él era como nosotros, como yo, como cualquiera, ni más listo ni más tonto, un individuo de pelo cano, bajito, delgado y con bigote que era un trabajador aplicado, con un buen trabajo, casado, con una casa, etc. ¿Qué pasó para perderlo todo? Quien sabe, quizás simplemente se le juntaron demasiados malos días, necesitó demasiadas copas y fueron suficientes monedas para comprar su alma.
No lo sé, nunca le he preguntado si se volvió alcohólico cuando lo dejó la mujer o le dejó la mujer cuando se volvió alcohólico. 

miércoles 4 de enero de 2012

EL Fin del Mundo II

Iba con mi coche por la carretera de Pallaresos, el pueblo donde vivía antes de separarme, me gustaba aquel pueblo aunque la carretera deberían haberla arreglado, hace años que dicen que la van a arreglar pero siempre surge una urgencia que se come el presupuesto.
Iba a buscar a mis hijos que me tocaban este fin de semana estaba nervioso, me había entretenido en el trabajo y llegaba tarde cuando sonó el teléfono, era mi ex, seguramente para recordarme que me está esperando, como si yo no lo supiera.
-Sí dime
-¿Se puedes saber donde estás? Tengo a tus hijos esperándote en la puerta ¿Cuánto vas a tardar?... ¿No habrás hecho como siempre eso de dejar el móvil por ahí y no escucharme?
En el momento que me despiste cogiendo el teléfono no vi la curva y me caí por un margen de avellanos, por suerte el coche que venía detrás me vio y pidió una ambulancia porque yo me quedé inconsciente.
Me desperté como en una nube, era algo extraño tenía una sensación etérea y la gente que vi pasar de un lado a otro también parecían etéreos como si los estuvieran proyectando sobre la nube, intenté hablar con alguno de ellos pero parecía que no me hacían caso como si no me oyeran.
-Hola, te estaba esperando
Me giré y me había hablado un hombre de piel morena con el pelo rapado al cero y un ojo tatuado en la frente
-Hola ¿Estoy muerto?
-No esto es un estado intermedio, bueno, para que tú me entiendas estás en el limbo y tu cuerpo está en coma aunque pronto volverás a él y despertarás
-¿Tú eres San Pedro?
-No ¿Tengo pinta de ser San Pedro?
-No más bien pareces un monje budista
-Lo soy ¿No te acuerdas de mí? Soy el lama Dai-yu
-Pues no, es más, si te tengo que ser sincero no recuerdo haber conocido a ningún monje budista en mi vida
-Tienes razón, pero en otra vida fuiste mi discípulo
-¿Ah si?- Pregunté sin ocultar mi asombro y es que me costaba mucho creerme lo que estaba pasando- ¿Y era bueno?
No me contestó, pero la cara de circunstancias que puso contestó por él
-Digamos que no estuviste suficiente tiempo para aprender bien pero tenias talento innato para hacer grandes cosas y ahora en este estado es el momento de recuperar las clases
-Vale
-Siéntate aquí y ponte como yo
Se sentó en el suelo y cruzó las piernas, luego puso las manos sobre las rodillas y cerró los ojos, yo hice lo mismo entonces sentí como una descarga y noté como nuestras mentes conectaban sentí que era un gran maestro le noté bondad en su corazón y sobretodo paz interior, entonces fue cuando me ayudó a recordar mis vidas anteriores
Recordé cuando acompañaba a mi padre, no a mi padre actual al que tuve en otra vida que se dedicaba a hacer la ruta de la seda y viajando por las montañas del tibet fue como llegamos al monasterio donde Dai-yu era el Lama, a mí me encantó el lugar.
Desde el momento en que entré en aquel sitio me sentí atraído por la vida de los monjes y por su espiritualidad por eso Dai-yu me ofreció quedarme.
“Sí, vi que tenías madera y pensé que podías llevar las enseñanzas de Buda a los pueblos lejanos de occidente”
Pero me costaba mucho hacer el “camino” y abstenerme de todo deseo físico
Convencí a mi padre que me dejara quedarme y me pasé allí varios años, la vida en el monasterio era muy diferente a lo que yo estaba acostumbrado pero me gustaba y aprendí mucho, de cuando en cuando pasaba la caravana con mi familia, yo me alegraba de verlos pero el monasterio era ahora mi hogar había algo allí que me hacía sentir bien conmigo mismo, también recuerdo que allí todo lo hacían mirando las estrellas y el horóscopo.
“Y son las estrellas las que me avisaron que te esperara hoy aquí”
Pero un día llegó mi hermano solo y me explicó que nuestro padre estaba gravemente enfermo, él sólo no podía apañarse con la caravana así que le acompañé hasta Beijin y me volví con él.
“Te dije que te ibas demasiado pronto”
Ya pero no podía quedarme más, mi padre había muerto cuando llegamos, no podía dejar a mi familia tirada, después de eso seguí practicando en casa pero sin éxito
“Yo te observé en varias ocasiones por proyección astral, lo hacías muy bien y te faltaba poco, por suerte ahora lo tienes más fácil, tu actual estado te permite conseguirlo sin tener que ayunar varios días, simplemente déjate llevar”
Efectivamente, empezamos a levitar sin problema y bajamos a la tierra, aterrizamos en un bosque.
-¿Qué hacemos aquí? Si no hay nadie
-¿Cómo que no hay nadie? Fíjate y escucha
Le hice caso y al momento empecé a notar la presencia de muchos seres vivos: Pájaros, hormigas, gusanos y también árboles y plantas, también tienen “alma” y yo la podía sentir y si me concentraba en un ser concreto podía notar sus miedos, ilusiones, sufrimientos, etc.
Empecé con un pájaro que oía cantar, cantaba porque quería atraer a una hembra para aparearse pero se estaba haciendo de noche y era hora de buscar un buen sitio donde dormir, entonces se acurrucó en un pequeño hueco de un árbol para pasar la noche, estaba preocupado, ya tendría que haber encontrado pareja pero él fue el último en nacer de sus hermanos y siempre le caía menos comida cuando venían sus padres a darles de comer, por eso ahora era demasiado pequeño y las hembras preferían machos más grandes y fuertes por eso nunca lo escogían a él, pero no desfallecía y seguía insistiendo todos los días hasta conseguir una hembra que se fijase en él.
Después me centré en un conejo que aprovechando el frescor de la tarde había salido a comer hierba, andaba escogiendo la hierba que más le gustaba yo notaba como la saboreaba, de repente tuvo una sensación extraña, olía a muerte y unos ojos rojos comenzaron a correr hacia él ¡Era un lobo! Sentí su pánico, corría con todas sus fuerzas, si no llegaba a la madriguera antes que ese asesino lo alcanzara se lo comería, por suerte pudo refugiarse en unas zarzas y el lobo más grande que él se quedó fuera sin poder entrar, debería quedarse ahí escondido durante horas pero por lo menos había salvado la vida.
Entonces entré en la mente del asesino que, tenia hambre y se le acababa de escapar la cena por saltar demasiado pronto, ahora tendría que buscarla en otro sitio, hacía frío debería volver a su madriguera pero no había comido nada en todo el día y no estaba dispuesto a quedarse otro día sin comer.
Al continuar por el camino tuvo una sensación extraña, como si hubiera un humano cerca, se asustó y puso las orejas de punta pero ni aún así podía oír nada sin embargo le parecía que había un humano cerca y de hecho, tenia razón estaba menos de un metro de donde nosotros estábamos, sorprendentemente nos había sentido y yo podía notar su miedo.
Cuando se hubo ido Dai-yu me dijo:
-Bueno ya has visto como se hace, ya seguirás practicando esto que ahora no tenemos tiempo
-¿Tiempo? ¿Por qué?
-Porque pronto te despertarás y debo prepararte
-¿Prepararme para qué?
-¿Has oído hablar del fin del mundo?
-Sí, dicen que será el 21 de Diciembre ¿No?
-Sí y tú debes ayudar a crear el nuevo mundo
-¿Cómo?
-Ven, te lo enseñaré
Volvimos a la nube, me abrió su mente vi todo lo que había aprendido a través de todas sus vidas, como hacer la proyección astral, como influir en el cuerpo de una persona para sanarla y un montón de cosas más.
También vi el futuro que anunciaban las estrellas, o mejor dicho un futuro posible, unas revoluciones provocaban una enorme crisis energética, las gasolineras se quedaban sin combustible y sin gasolina se paraba el mundo moderno, las ciudades se quedaban sin luz, sin metro, etc.
China que se estaba postulando como la primera potencia mundial, ahí se producirá la guerra más cruenta y la mayor masacre, Rusia y su sector se postulará del lado del emperador y Estados Unidos y sus aliados del lado de los revolucionarios produciéndose la tercera guerra mundial.
-Tú eres el elegido para ser el profeta que evite la tercera guerra mundial y guíe a la humanidad en el nuevo mundo
-¿Y Cómo voy a ser yo capaz de evitar todo eso? Si ni siquiera pude conservar mi matrimonio
-Debes encontrar el camino
-Pero ¿No había alguien mejor que yo?
Se quedó parado cuando le pregunté eso, no sé por qué ya que era obvio que yo no era la persona más adecuada y por la cara que puso deduje que estaba de acuerdo conmigo en que eso de ser profeta me quedaba grande
-Las estrellas dicen que tú eres el elegido para evitar la destrucción total y guiar a los humanos en la reconstrucción, te guste o no, el destino de la humanidad está en tus manos de ti depende como será el mundo
-Prométeme que me ayudaras que estarás conmigo
-Está bien, te prometo que te ayudaré en lo que pueda y ahora debes bajar a la Tierra, debes despertar
Noté como me estiraba el cordón de plata que une mi alma con mi cuerpo y me atrajo hasta una habitación de hospital donde me tenían conectado a un montón de aparatos, alrededor mi madre y mi padre lloraban.
Me desperté dolorido y desconcertado, lo peor no era el dolor físico sino el peso de la responsabilidad, tenía una importante misión pero no tenía ni idea de como llevarla a cabo.
Mis padres se alegraron un montón de mi recuperación, me había pasado unos días en coma, sin embargo mi madre me notó algo raro.
-Dime hijo ¿qué te aflige?
-Mamá, he sido elegido para ser el profeta del siglo XXI y después del fin del mundo debo guiar a la humanidad por un nuevo sendero ¿Me ayudareis?
Mi madre se quedó muy seria, yo acababa de despertar y, sabía que era difícil de creer pero si no me creían mis padres ¿Quién me creería?
“No se lo deberías haber dicho así, ahora pensaran que estás loco”
-¿Y cómo se lo tendría que haber dicho?
“Tampoco necesitas hablar conmigo, estoy en tu mente, sólo piensa lo que me tienes que decir”
La verdad es que mis padres se pensaron que me había vuelto loco
-Es posible que su mente esté unos días un poco desconcertada pero de todas formas le haremos un escáner y lo mandaremos a ver al psicólogo – les dijo el médico
¿Cómo iba a conseguir que la humanidad entera me hiciera caso si mis propios padres pensaban que estaba loco?
Al día siguiente me recomendó el médico que empezara a andar y eso hice, entré en una habitación al final del pasillo.
“Ponle la mano en la frente”
Le puse la mano en la frente al anciano que estaba inconsciente y noté su dolor y su sufrimiento, también noté como sus células estaban descontroladas y se reproducían sin parar.
“Tiene cáncer y tú debes decirle a sus células que deben desaparecer o volver a hacer caso al código genético”
Lo hice y noté como empezaban a obedecer, esto era fantástico, el resto de la tarde me la pasé haciendo lo mismo por todo el hospital, me encantaba sentirme útil.
Al día siguiente se armó un gran revuelo en el hospital, un montón de enfermos se estaban recuperando milagrosamente, enfermos de alzehimer recuperaban funciones sin explicación ni ayuda externa su propio cuerpo empezaba a remitir la enfermedad, tumores cancerigenos hacían lo mismo, los médicos no sabían explicar a que se debía pero poco a poco vieron que todo estaba relacionado con un enfermo que se había pasado por todo el hospital haciéndoles imposición de manos a los demás enfermos.
Pronto se corrió la voz y centenares de enfermos de todas partes acudieron al hospital centenares de enfermos para ver si yo los podía curar, mientras los médicos me hacían un montón de pruebas para averiguar que tenía yo para poder curar a la gente.
Yo estaba muy contento, toda mi vida había sido un don nadie y ahora de repente todo el mundo me necesitaba y ni los médicos podían explicar porqué.
-“Está muy bien que cures enfermos pero tu misión es mucho más importante”
-Dai-yu debes entenderme, no me creo capaz de salvar el mundo, pero me conformo con curar unos cientos de personas
-“De ti depende no sólo que mueran millones de personas sino como vivirá la humanidad este siglo”
-Eso esta muy bien pero ¿Cómo lo hago?