domingo, 1 de noviembre de 2009

Crisis

Siempre he pensado que en España (como para todo) hay trabajadores de primera y de segunda clase, mientras unos tienen un trabajo fijo en una fábrica (o mejor aún son funcionarios) y tienen 15 pagas al año, un mes de vacaciones, 4 días para asuntos propios, etc. Otros trabajan en la construcción o el montaje y van encadenando contratos de fin de obra junto con meses en el paro. Mientras los primeros se quejan de que el microondas del comedor no va bien o que la empresa no les ha actualizado todavía la corrección del IPC, los segundos se lamentan de que el andamio no está bien sujeto y se mueve mucho o que el jefe no les paga las horas extras. La crisis, como todo, se instala en la casa del pobre, que hace ya meses que no encuentra trabajo ya que no se empiezan obras, pero de ellos nadie se acuerda, sin embargo cuando los primeros ven temblar su puesto de trabajo enseguida hay manifestaciones y el gobierno corre a dar ayudas para conservar esos puestos de trabajo en lugar de crear medidas que ayuden a salir de la crisis.

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