viernes, 18 de febrero de 2011

Historia de Phoenix XXIII


Empezó a buscar por el montón de chatarra que había dejado con mi actuación anterior

-¿Donde habrá ido a parar la poción? Desde luego no había visto nunca un hada tan cabezota

Estuve esperando que se acercara hasta mi posición, justo cuando se asomó por encima de la mesa le lancé una llamarada a la cara y le ataqué

-Estoy aquí, esperando pillarte desprevenido
-¡Ostras!


Cuando le salté, le dí un golpe en el estomago por lo que cayó al suelo antes de que pudiera reaccionar le quite la varita.

-Quizás no soy tan tonto como tu padre pensaba ¿verdad?
-¿Nos estabas espiando?
-Sí, esperando el momento de actuar
-Y esperaste el momento en que yo no estaba para atacar a mi padre
-No, no te equivoques, no te ataqué a tí porque no tenia nada en contra tuya, fue tu padre quien me engañó y quien debía pagar por ello
-Y ahora, ¿Por qué me has atacado?
-Para salvar a Yanira y porque has hecho mucho daño a mucha gente

Entonces uno de sus duendes me lanzó una poción mágica para apagar fuego.

-¿Pero que haces?
-He venido a liberar a mi amo

Alvarie me dio un patada e intentó quitarme la varita, entonces le salté encima y lo tiré al suelo, después le lancé una llamarada al otro duende para que tuviera que huir.

-Pero ¿Que os pensáis? Nada puede apagar mi fuego, me oyes: ¡Nada!

Acto seguido empecé a quemarlo todo, todos tuvieron que huir para no ser abrasados por el fuego ya que esta vez me aseguraría que no quedara nada.

-Yanira, mira allí en aquel rincón hay un respiradero salte rápido porque esto pronto será un infierno.
-¡No puedo! ¡Socorro!

Me acerqué hasta ella y seguía petrificada sólo le habían des-petrificado la cabeza para que pudiera hablar.

-¡Ostras! ¿Te importa si me hago un llavero contigo?
-¡Me quieres ayudar! No noto nada de cuello para abajo

La cogí con el pico y la metí en la cueva de salida suficiente adentro como para no quemarla, luego volví y me explayé como hacía años no lo hacía, porque a las aves fénix nos encanta el fuego pero sólo podemos arder como nos gusta dentro de un volcán, en cambio en este momento me sentía como en casa.

Ardió todo, fui de habitación en habitación quemándolo todo, no quedó nada que pudiera recordar lo que allí hubo, era la mejor solución, no me parecía bien matar a Alvarie pero debía despojarlo de todo su poder.
Cuando noté que hasta las piedras se fundían lo dejé estar y recogí a Yanira para salir por el respiradero pero al salir me encontré una sorpresa, en habían puesto un red mágica y me cazaron.

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