martes, 29 de mayo de 2012

Empezando de nuevo


Después de más de un año, sabiendo que debía cambiar de oficio al final me he decidido. Me costó mucho tomar la decisión pero en cuanto me salió la oportunidad no dudé, pues sabía que era el momento de saltar al vacío.

Desde entonces llevo un mes dandole vuelas a la cabeza, mirando a través de la red todo tipo de oportunidades. Recorriendo la ciudad y fijando la vista en cada local vacío, cada letrero de “Se alquila”, fijandome en los trastos por el suelo que quedaban después de haber pasado el huracan de la crisis.

Para otros es “Un local más que cierra” pero yo sé que cada local cerrado es un sueño roto y probablemente una familia arruinada porque yo sé que en este país las aventuras empresariales que fracasan se pagan con la ruina familiar y el embargo de todos los bienes, perdón corrijo: Las aventuras de la gente honrada.

He mirado y he vuelto a mirar todo tipo de negocios, de nuevos, de antiguos, etcetera. Buscando uno que ilusionara a mi triste corazón. Cada uno con sus pros y sus contras, evaluando posibilidades, preguntando, pidiendo información, recibiendo toneladas de propaganda diciendote que te vas a ganar muy bien la vida pero si garantizarte nada, diciendome que voy a formar parte de una gran empresa cuando a mí me gusta más ser cabeza de ratón que cola de león.

Pues después de mucho cavilar me he decidido por un proyecto que puede que llevara tiempo en mi cabeza rondando, como una idea tonta, pero que creo que puede funcionar, lo bueno es que será la primera vez que no tenga una espada de Damocles en forma de letras mayusculas que pagar a final de mes aunque como ya he dicho antes en este país es díficil escapar de un negocio “limpio”. Aunque en el último he tenido suerte ¿Quién sabe la proxima vez?

Porque ahora empiezo un proyecto que es nuevo para mí, del que desconozco muchas cosas pero espero salir aíroso, aunque eso el tiempo lo dirá.

jueves, 10 de mayo de 2012

Cinco estrellas II


Yaru llevaba ya alrededor de tres meses como guardaespaldas de Elma cuando al cumplir los 26 años le llamaron del consejo de sacerdotes.

Él se presentó acompañado de Elma que no quiso perdérselo.

-Señor Yaru, le hemos llamado porque al cumplir los 26 años tiene usted edad de formar una familia

En ese momento entró una chica morena con pelo corto de ojos marrones y grandes, muy bien vestida, se llamaba Angy, era de una estrella como Yaru y trabajaba de funcionaria. Yaru no necesitó que nadie se lo dijera, lo llevaba escrito en el cuello visible a todo el mundo ya que las funcionarias no podían dejarse el pelo largo como Elma.

-Mira aquí tenemos a tu futura esposa

Yaru levaba años soñando con este momento pero ahora estaba locamente enamorado de Elma desde el día que la conoció y la noticia de su matrimonio le sentó como un jarro de agua fría por lo que
no pudo evitar una mueca de disgusto.

-¿Algún problema? ¿No estas contento con la elección que te hemos hecho?
-No sé... es que no la conozco de nada
-No se preocupe por eso, hemos fijado la fecha de la boda dentro de dos semanas, después ella se irá a vivir contigo y tendréis el resto de vuestra vida para conoceros
-Es que... ¿Cómo saben ustedes que haremos buena pareja?

Ese comentario enojó al portavoz de los sacerdotes que cambió el semblante por uno muy serio.

-¿Osas cuestionar los métodos de elección del consejo? - Entonces se apoyó sobre los codos y se inclinó hacia adelante como para acercarse ligeramente a él – Crees que un simple agente de la ley como tú puede encontrar una esposa mejor que Angy?
-No es eso, eminencia, por supuesto que no, pero ¿Y si entre nosotros no hay amor?
-¿Amor? ¿Cómo sabes tú qué es el amor?
Inconscientemente dirigió una leve mirada al público justo donde estaba Elma, el sacerdote conocía a Elma, al igual que a su padre, al momento lo entendió.
-Ya entiendo, no te preocupes, no hagas caso de lo que hayas podido oír a decir a Elma sobre el amor, tú y Angy os casareis y os amareis por toda la eternidad, eso te lo garantizo yo y para borrar tus posibles dudas, te voy a recetar 50 latigazos, así aprenderás a no dudar de la palabra de un sacerdote.
Unos agentes se llevaron a Yaru a otra sala, mientras Angy volvía a sus quehaceres. Elma se fue corriendo a hablar con el portavoz.
-¡Por favor Farnaro! ¿Hacen falta los latigazos?
-Tú también, bella Elma quieres cuestionar mis decisiones
Elma frenó en seco, no podía dejar que se notara que amaba a Yaru.
-No, pero es mi guardaespaldas y lo necesito
-Pues no te preocupes, en diez minutos lo tendrás aquí y, sin ganas de hacer preguntas
-¿Qué tienen de malo las preguntas?
Farnaro la miró sorprendido.
-Todo, hacerse preguntas, es el principio del desorden y después viene el caos, el Orden se basa precisamente en eso: En que todo el mundo debe cumplir su trabajo sin hacer preguntas. Si una persona osa cuestionar una decisión del consejo debe ser castigada por ello si no, todo el mundo se creería con derecho a cuestionarnos.

Elma salió a fuera y esperó a Yaru en la puerta, estaba terriblemente enojada, en cambio él salió visiblemente molido. Juntos volvieron a la mansión Manrou, cuando estuvieron seguros que nadie podía oírles ella dijo:
-¡No pienso permitir que te cases con esa furcia! Te quiero y no te pienso compartir con nadie
-¿Y qué quieres hacer?
-Escucha, ves aquella montaña que se ve a lo lejos dicen que allí vive un ermitaño muy sabio, tan sabio que lo desterraron de la ciudad, dicen que él tiene todas las respuestas, iremos y le pediremos consejo

Yaru observó la montaña que se veía al norte donde señalaba Elma, debía estar a unos tres o cuatro días a caballo suponiendo que las bestias no les comieran antes necesitarían una semana al menos por ir y volver, no había ninguna manera de justificar esa ausencia.

Elma le pidió a su padre un carro con cuatro caballos con la excusa de ir al lago, preparó provisiones para aguantar unos días y es que, en las casa de los sacerdotes había comida de sobra. Yaru en cambio, se preparó todas las armas que tenia en casa y toda la munición, seguramente no seria suficiente para matar a las bestias que se encontrarían por el camino pero era lo único que tenían.

Al día siguiente salieron temprano de las murallas que protegían la ciudad y se dirigieron al lago.
Alrededor de la ciudad todo lo que habían eran campos de cultivo donde se cultivaban mucho trigo y todos los alimentos necesarios para abastecer la ciudad, cuando se iban acercando al lago, ya sólo veían arrozales. Justo antes de llegar al lago Yaru le asestó un golpe de karate al cochero y lo dejó caer al suelo inconsciente.

Después cogieron rumbo a la gran montaña. No había camino, pero iban por un sendero cuando les pararon unos cazadores. Habían cazadores que hacían a la vez de vigilantes: Impedían que las bestias salvajes se acercaran a la ciudad y también que nadie pudiera escapar.
-¿A donde vais?
-No te lo puedo decir: Es una misión secreta por orden de mi padre el sacerdote Manrou – Contestó Elma muy decidida
-¿Lleváis una autorización por escrito?
-No, entonces no seria secreta
El cazador dudó, sabia que la respuesta no era la correcta pero no se atrevió a llevarle la contraria a la hija de un sacerdote.

-No lleváis escolta
-Sí, Yaru es mi chófer y mi escolta
-¿Si? ¿Qué arma lleváis para defenderos?
-Esta, mi arma reglamentaria - Dijo enseñando su magnun 44.
-Eso de poco te servirá con las bestias salvajes que os podéis encontrar
-Lo sé, pero como ha dicho ella esta misión es secreta
El cazador suspiró hondo, es posible que esto le costara un castigo pero moralmente no podía dejarlos ir sin un rifle así que le entregó el suyo a Yaru.
-Toma, cuidamelo y a la vuelta me lo devuelves
-Muchas gracias, prometo devolvértelo

Una vez hubieron pasado de la zona de los cazadores Yaru le preguntó:
-¿Crees que regresaremos?
Ella lo miró muy seria y respondió
-Si es para ver como te casas con otra, prefiero no regresar
-Es posible que pronto seamos la cena de alguna bestia salvaje

Más adelante se encontraron con alguna bestias salvajes, la mayoría no parecían peligrosas aunque vieron algunos capaces de hacer añicos el carro y a ellos.
-Mira, eso son rinocerontes, no te preocupes son herbívoros, no nos harán nada si no les provocamos nosotros
-¡No te preocupes! Lo último que se me ocurriría es provocar a una bestia así
-Mira, esos son los peligrosos, se llaman leones
Yaru observó a esa especie de gatos gigantes, pensó entonces que para ellos, él era poco más que un ratón apetitoso
Llevaron buen ritmo de viaje durante todo el día. Cuando el sol empezó a ocultarse decidieron parar y que descansaran los caballos. Entraron en un pequeño bosque para estar más resguardados. Ataron los caballos a un árbol aunque les dejaron cuerda para que pudieran comer y para ellos dos, improvisaron una especie de tienda de campaña dentro del carro. No les protegería de los leones pero por lo menos estaban resguardados.

Por la noche les despertó un ruido, Yaru salió rápidamente y vio a un gato gigante derribando a uno de los caballos, era algo más pequeño que un león, y levaba todo el cuerpo lleno de manchas. Yarú le disparó con su magnum. El animal dio tres saltos y desapareció por encima de los árboles.
Yaru se acercó a ver el caballo herido y comprobó que la herida era mortal, de hecho el pobre estaba agonizando, otro de los caballos había roto la cuerda y había huido asustado pero todavía les quedaban dos.
-¿Qué era eso?
-No lo sé, pero no era un león y... dio un salto y se subió a ese árbol... luego al otro, nunca había visto nada parecido en mi vida
-Claro, por que nunca antes habías salido de la ciudad
Yaru no consiguió dormir tranquilo. Al día siguiente al levantarse se encontraron con una sorpresa: El caballo muerto había desaparecido. Siguieron el rastro de sangre y desaparecía a unos cien metros más adelante al pie de un árbol.
-¿Quieres decir que ese animal ha podido subir un caballo a un árbol?
Los dos se miraron extrañados pero ninguno de los dos se atrevía a decir como lo podría haber hecho, y desde luego sabían que tenían suerte de estar vivos. Sin perder más tiempo ataron los dos caballos que quedaban al carro y emprendieron la marcha.

Estuvieron varias horas avanzando hacia la gran montaña hasta que tuvieron un accidente. Los caballos y el carro cayeron en un hoyo, no demasiado grande pero los caballos se hicieron daño y el carro se rompió.
Por suerte a ellos no les había pasado nada pero a partir de entonces deberían continuar a pie. Cogieron las provisiones y las armas y emprendieron el camino.
-Por un lado bien – Dijo ella – de esa manera tenemos excusa para no regresar
-No te confundas, nos hemos salido mucho de la ruta y seguimos en dirección contraria, además, seguro que hoy ya nos están buscando
-Pues pasemos por aquel bosque así no nos encontraran tan fácilmente

Por dentro del bosque, además los árboles les protegían del sol pero había un inconveniente: Habían infinidad de animales a cada cual más extraño por suerte ninguno intentó atacarles.

Cuando llegó la noche tuvieron que acomodarse debajo de un arbusto. Por suerte habían cogido una manta del carro con la que taparse. Elma durmió a pierna suelta pero Yaru se despertaba a cada momento, cualquier ruido, cualquier animal le despertaba, allí tapado no podía saber si alguno le querría atacar, y es que, no se quitaba de la cabeza el gato gigante atacando al caballo.

Por suerte nadie les atacó durante la noche. Despertaron y ya no les quedaba nada que comer, así que continuaron la marcha en ayunas.

Pasado mediodía llegaron a la falda de la montaña y vieron la cueva. Dentro había el ermitaño en posición de flor de loto vestido con un taparrabos y dos palmos de barba.
-Señor, por favor, tiene algo de comer
-No
-Tenemos mucha hambre
-¿Y por qué no coméis? -Contestó el ermitaño como si fuera lo más fácil del mundo
-No llevamos comida

Acto seguido se levantó y salió hasta fuera
-¿No veis todos esos frutos que tienen los arboles? Son comestibles, podéis comer cuanto queráis

Una vez hubieron comido

-Señor nos han dicho que es usted muy sabio

Los miró un instante.
-Tú te llamas Yaru y eres policía, tú te llamas Elma y eres una niña rica, venís de la ciudad porque no os dejan casaros ¿No es verdad?
-¿Cómo lo ha adivinado?
-Porque lo lleváis escrito en la cara y bueno, una niña rica nunca huiría de la ciudad si no es por amor
-¿Niña rica?
-Sí, el sistema de estrellas es un invento de los gobernantes para tener al pueblo esclavizado
-¿Cómo?
-Sí, igual que un burro se ata a la noria, sin que nadie le pregunte, a la prole se la somete sin darle opción a rechistar
-Pero, cada uno tiene una misión ¿no?
-No, eso es lo que ellos quieren que creáis
-Y ¿Qué podemos hacer?
-Huir al edén, allí nadie os dirá lo que tenéis que hacer
-¿Donde está el edén?
-Seguid la cueva, os llevará hasta un valle donde podréis vivir en paz


martes, 8 de mayo de 2012

Cinco estrellas


-Gracias señor por la medalla pero pienso que tampoco fue para tanto
-No Yaru, sí es muy importante, por eso tú no debes pensar, para eso estamos los superiores
-Pero sólo eran unos traficantes de libros ¿Qué tienen de peligroso los libros?
-Mucho, es más: Todo, todos los errores del mundo antes del holocausto están en los libros, por eso la gente con tú o como yo no debemos tener acceso a ellos, para que no se repitan los mismos errores.
-Pero ¿No sería mejor conocer los errores del pasado?
-No, el Orden es la mejor manera, antiguamente había libertad, la plebe podía comer cuanto quisiera, de lo que quisiera y engordaba demasiado, incluso algunos morían de obesidad, pensaban y se revelaban por eso siempre habían guerras, ahora no, todos cumplimos el Orden y vivímos en orden.

El Orden era la religión en el país de Yaru y lo controlaba todo, la dieta que se debía comer cada día, el oficio a que se debía dedicar cada uno, incluso eran los sacerdotes quien decidían con quien te tenias que casar, te daban permiso para tener relaciones sexuales, etc.
A toda persona, cuando cumplía los 10 años los sacerdotes le hacían una ceremonia: El Ragaina en la que decidían cual seria su oficio, en el Ragaina le tatuaban en el cuello, debajo de la oreja el nombre, el oficio que habían decidido para él y la clase social. A la plebe, les dibujaban un circulo que indicaban que eran los más bajos y no tenían derecho ni siquiera a aprender a leer y escribir.
Yaru era más afortunado, en su Ragaina decidieron que seria policía como su padre y por eso le tatuaron una estrella, el siguiente nivel. Por eso pudo aprender a leer aunque no tiene acceso a libros, puede leer el Orden y las demás leyes que debe hacer cumplir.
-Te voy a ascender, te voy a poner como guardaespaldas de una chica, es la hija de un sacerdote por lo que tiene cinco estrellas ¿Sabes lo que eso significa?
-Sí, que puede hacer lo que quiera e ir donde le plazca
-¡No!
Dijo su jefe dando un golpe encima de la mesa, Lo miró fijamente, llevaba el uniforme de policía gris perfectamente planchado, con una pequeña perilla como era obligado en su cargo, pelo cano, ya que había pasado los cuarenta, estaba ligeramente gordo debido a que una lesión le impedía hacer deporte, por ello le habían asignado al despacho y le habían rebajado de ir al gimnasio tres veces por semana como debían hacer todos los policías en servicio.
Yaru tenia 25 años, era mucho más joven y más alto, estaba cuadrado y hacía karate desde los diez años como era obligatorio para todos los policías. Era moreno, de rostro alargado y facciones suaves, sus ojos eran azules y contrastaban con el gris del uniforme como una pincelada de color en una foto en blanco y negro.
Hizo gesto de condescendencia inclinando la cabeza hacia un lado y dijo:
-Ya lo sé, es un ser superior por lo que debo tratarla con el máximo respeto inclinando siempre la cabeza y no mirarle nunca a los ojos
-Piensa que es la hija de un sacerdote, si le caes bien, su padre se encargará de elegirte una buena esposa... y más cosas, pero eso sí, si la cagas
Su jefe hizo un gesto pasándose el pulgar con el puño cerrado por delante del cuello y es que, la pena de muerte era el castigo para muchos “delitos”, por ejemplo: Robar en casa de un sacerdote, bueno de hecho, si un sacerdote te cogía manía podía ordenar ejecutarte bajo cualquier pretexto.
Al día siguiente, Taru se levantó temprano y fue andando hasta la entrada de la zona “Cuatro estrellas” sólo la gente con cuatro o más estrellas podía entrar dentro de la zona amurallada, aunque a él los guardas lo dejaron pasar en cuanto enseñó el documento que le acreditaba como guardaespaldas.
-Espera, te daré un papel con las indicaciones para llegar a casa de los señores Manrou
-¿Tan complicado es?
-No, pero esto no es el barrio bajo, aquí no estás autorizado... si te pillan fuera de la ruta son 50 latigazos ¿Sigues diciendo que no necesitas mapa?
-¡Vale! Me has convencido, cogeré ese mapa
Agarró el croquis que le habían hecho los guardas y se dirigió a buscar el sitio por aquellas calles pavimentadas con enormes aceras donde no se veía ni un papel por el suelo, ni una papelera rota, ni siquiera una baldosa levantada. Pensaba en la diferencia con su barrio de calles estrechas en tierra con aceras sin baldosas y paredes desconchadas. Y eso que el suyo no era de los peores barrios de la ciudad.
Llegó a una puerta enorme de hierro hermosamente decorada, eso le sorprendió, ese tipo de adornos los prohibía el Orden por considerarlos superfluos e innecesarios, sin embargo este sacerdote tenia la puerta y la casa llena de figuras que representaban ángeles, demonios o doncellas.
Antes de llamar se aseguró bien que fuera la dirección correcta, después hizo sonar la campana y enseguida llegó un mayordomo, vestido con un traje gris que le obligaba a llevar el cuello estirado y levantar su nariz aguileña, era moreno aunque bastante calvo y por el gesto serio de su cara parecía que no se había reído en la vida, Yaru pensó que quizás era por miedo, ya que reírse de un sacerdote tenia cárcel y tortura.
-Buenas, soy el nuevo guardaespaldas de la señorita
-Le acompañaré hasta la habitación de la señorita Elma
Mientras caminaban por el jardín hasta la casa el mayordomo le fue explicando las instrucciones y cuando hubo acabado, le cogió del brazo y casi susurrando le dijo.
-Debe tener mucho cuidado con la señorita es, demasiado liberal
-Bueno, pero ella puede serlo ¿No?
-Sí, pero usted no y debe protegerla y cuidarla
-¿Que pretende decir con eso?
-Que tendrá que...Nadar y guardar la ropa, no sé si me entiende
-La verdad es que... No mucho
-Ya lo entenderás
Yaru se quedó pensando, las cinco estrellas era los más alto de la sociedad, por encima de ella sólo estaban los sacerdotes que llevaban unas alas, los jueces que llevaban un martillo y los gobernantes con una corona, a Yaru le habían enseñado que eran seres superiores que sabían de todo, y por eso podían tener la libertad que se les negaba al pueblo ¿Cómo iba él a decirle a una chica así lo que puede o no puede hacer?

El mayordomo lo dejó en la puerta y él llamó. Al momento oyó “Adelante” y entró.
-Buenas, señorita Elma soy su nuevo guardaespaldas y estoy a su servicio -Yaru entró agachando la cabeza y sin dejar de mirar la alfombra pero en cuanto levantó la vista se la encontró en la cama pintándose las uñas vestida únicamente con unas bragas y un sujetador - ¡Perdón! Esperaré fuera
-¡Eh! ¿Donde vas?
-Fuera - Contestó Yaru que se había dado la vuelta y ya se dirigía a la puerta
-Te ordeno que te pares y te des la vuelta
Yaru se paró automáticamente pero no se atrevía a girarse, ahora entendía a lo que se refería el mayordomo.
-Como no te gires ahora mismo haré que te azoten por no obedecerme
Yaru se giró pero con la cabeza tan baja que sólo le veía los pies, unos pies pequeños y preciosos con la mitad de la uñas pintadas.
-Mírame a los ojos
-Señorita Elma
Dijo Yaru mientras iba levantando la vista y viendo el cuerpo perfecto de Elma, sobre todo le llamaron la atención sus pechos, era la primera vez que veía unos, a pesar del sujetador se distinguía su forma perfectamente, eran como dos melocotones, su cara era redonda, su nariz chata y sus ojos verdes estaban envueltos de una larga melena rubia ondulada. Sin duda era la chica más bonita que había visto en su vida.
Él se sentía muy incomodo, consciente de su pecado. Ella en cambio disfrutaba con la situación.
-¿Qué pasa, no te gusta lo que ves?
-¡Claro que sí!
Entonces sintió morirse, esa respuesta le podía costar la castración, sin duda era la que esperaba Elma pero a partir de ahora debía pensar mucho antes de abrir la boca
-Pero sabe usted que su padre me la hará cortar si la miro a usted desnuda
-¡Ah! ¿Eso es lo que te preocupa? Que te corten tu cosita
Elma dijo eso y le lanzó una sonrisa picarona mientras levantó la mano derecha rápidamente para rozar el paquete de Yaru que creció más de lo que parecía posible. Yaru sintió como una descarga y por un acto reflejo se agachó tanto que llegó a la altura de Elma y sus labios casi se rozaron. Ella lejos de asustarse, le besó en la boca.
-Muy bien, veo que lo has entendido
-¡Perdón! Yo no quería
-No lo estropees, escúchame con atención, ves esto
Elma se levantó el pelo y le enseñó su cuello donde llevaba su nombre tatuado rodeado por cinco estrellas y, no llevaba ningún oficio porque podía dedicarse a lo que quisiera
-Sí, son cinco estrellas
-Pues eso, significa que debes hacer todo lo que yo te ordene ¿Lo has entendido?
-Sí – Al momento se dio cuenta que le faltaba algo y corrigió – Sí, señorita Elma
-Vale y ahora vente que me tengo que acabar de pintar las uñas
Yaro estaba sentado en el suelo al lado de la cama y a los pies de Elma aguantándole el bote mientras ella se entretenía dándose pinceladas en las uñas. En esa operación ella estaba agachada y sus pechos se movían como dos melocotones maduros a punto de caer. Yaro no podía dejar de mirarlos y su excitación iba en aumento. De hecho, ya hacia rato que estaba a punto de explotar.
Elma le notó inquieto y le preguntó:
-¿Qué te pasa?
-Que necesito ir al lavabo
-¿Seguro?
-Sí,claro – Contestó él, sorprendido por la pregunta
-A ver, ponte de pie y ya te diré yo que es lo que tienes
Él obedeció, rojo como un tomate se puso de píe pidiendo a los dioses del Orden que el pantalón fuera lo bastante holgado para que no se notara que dentro algo estaba a punto de explotar
-Así no vas a poder mear
-¡Por favor señorita! ¡No sé que me pasa! – Suplicó él temiendo un castigo
-No te preocupes tontorrón, que yo sí sé lo que te pasa, venga desnúdate
Le contestó ella mientras acariciaba el bulto que asomaba en el pantalón, él sintió un inmenso placer con esa caricia hasta el punto que su mente dejó de pensar en lo que le podía pasar y obedeció.

sábado, 5 de mayo de 2012

El jefe traicionado


-¿Tú también hijo? - Dijo Felipe cuando observó que Pedro levantaba la mano – Pero ¿Por qué?
-Brasil – Contestó él – Ahora por fin podré ir

La mujer de Pedro era brasileña y Pedro llevaba años pidiéndole a su padre que le dejara ir a Brasil
a montar una delegación en aquel país, Felipe siempre le decía que no por que no quería perderlo de su
lado. Ahora se había aliado con su cuñado para salirse con la suya.

Después recorrió con la mirada la larga mesa de juntas en la que se encontraban el resto de socios, todos entrajados y serios. Ninguno levantaba la mano y esperaban como Felipe que la moción para cambiar el presidente de la empresa presentada por el yerno fracasara, bueno todos no. También levantó la mano Cristian, aquel antiguo socio suyo con el que nunca salieron los negocios adelante.

Hace un par de años viéndolo arruinado otra vez, sintió lástima y le ofreció un puesto en la directiva con una participación en la empresa. Un pequeño tanto por ciento pero, por desgracia esa participación era suficiente para inclinar la balanza a favor de su yerno y su hijo.

-No te preocupes papá, esto sólo es un cambio de dirección, nada más, únicamente creemos que
hace falta alguien más joven para dirigir la empresa

Felipe dirigió la mirada asesina a su yerno, ¿Cómo podía decir eso? Entonces pensó que la culpa era
suya, había visto como se había ido haciendo sitio poco a poco en el consejo de administración. Primero aportando capital, después desplazando a su esposa hasta hacerse cargo totalmente de sus acciones y ser el segundo máximo accionista.
Todo eso había pasado delante de sus ojos y lo había permitido, había visto como su hija había ido
perdiendo fuerza dentro del consejo hasta el punto de dejar de asistir. Incluso había mirado para otro
lado con las numerosas aventuras de su yerno. Lo que no se había imaginado era que él seria el
siguiente: Que su yerno no se iba a conformar con ser el segundo del consejo de administración. Ahora
le dirigía una sonrisa fraternal y le llamaba papá.

-¿Crees que puedes dirigir la empresa mejor que yo?
-Papá, lo has hecho muy bien pero no es momento de mirar al pasado, es hora de comenzar una
nueva etapa de expansión

Su yerno tenia el discurso bien aprendido y no lo sacaría de ahí. Entonces dirigió la mirada a su hijo.

-¿Brasil? Y has vendido a tu propio padre sólo para darle trabajo a la familia de tu mujer
Pedro se sintió incómodo con dicha afirmación, probablemente no esperaba que su padre se lo
tomara tan mal o simplemente, no se lo había planteado.
-Papá, no hace falta que hagas ningún drama, te garantizo que todo seguirá igual- Dijo intentando
tranquilizar a su padre
-¡No prometas nada que no puedas cumplir! Pronto marcharas a Brasil y será Marco quien dirija la
empresa... Tú apenas vendrás
Entonces se levantó, estaba muy nervioso, dirigió la mirada a Cristian
-¿Y tú qué? Que te recogí cuando estabas arruinado, que deberías besar el suelo por donde piso
¿Qué te ha ofrecido ese traidor?

Cristian bajó la mirada incapaz de contestarle e incluso de sostenerle la mirada. Felipe ya no aguantó más y se fue de la reunión, por sus venas corría un torrente de de rabia que apenas podía contener, salió del edificio sin decir nada a nadie, todos los empleados miraban extrañados, preguntandose ¿Qué le debe pasar? Ignoraban todavia el cambio de dirección de la empressa.
Se sentó en la plaza que había delante y se puso a pensar qué podía hacer. No podía dejar que el
arrebataran el mando y quedarse de brazos cruzados, aunque tenia que reconocer que Marco había buscado las alianzas necesarias.

Podía hablar con su hijo y ceder en el tema de Brasil. La mujer de Pedro estaba deseando ir a Brasil, montar allí una delegación y poder darle trabajo a su familia, y de paso, estar con ellos. Pero eso significaba perder a su hijo de su lado y verlo tres o cuatro veces al año.

Entonces decidió ir a ver a su hija. Si asumía el control de sus acciones podía tumbar la mayoría absoluta de Marco. Ahora ella tendría que decidir entre su esposo y su padre.

La mansión de Marco y Sonia era enorme, mucho más que la suya propia y es que Marco siempre le había gustado hacer gala de su poder economico y le perdía el “que dirán”. El chofer le dejó en la puerta donde ya había salido un mayordomo vestido de uniforme a recibirle.

-La señora no se encuentra, ha ido a buscar a los niños al colegio, desea que le deje algún recado
-No, esperaré
-Pues pase a la biblioteca, desea alguna cosa
-No, gracias, sólo que avises a mi hija en cuanto llegue
Entró en la biblioteca donde todo el suelo y las paredes que no contenían estanterías eran de moqueta, un escritorio y unos sillones renacentistas iluminados por una lampara del mismo estilo, creaban un ambiente muy acogedor y relajante donde poder leer tranquilo pero no lo bastante para tranquilizar a Felipe. Se sentó pero no aguantó ni un minuto sentado y empezó a revisar los libros.
Habían mucho tipo “Lujo y poder”, “Cómo triumfar antes de los 30”, “Cómo ser un buen lider”, etc.

Un estilo de libros que a Felipe le producían naúseas hasta ese día. Hoy veía claro que el de hoy, era un pasomás en la escalada de Marco.

Después de un rato entró Sonia con un bebé en brazos, su padre la observó de arriba a abajo, había engordado, fruto sin duda de los tres embarazos, llevaba un pantalon de peto y un jersey, el pelo recogido con una goma y no se había pintado, sin duda no necesitaba pintarse para ir a buscar a los niños al colegio pero Felipe echó de menos a aquella hija que llegaba todos los días a la oficina como si fuera a un pase de modelos.

Se preguntó entonces qué quedaba en ella de aquella jovencita alegre y peripuesta, dispuesta siempre a buscar la solución y a enfrentarse a quien hiciera falta. ¿Cómo había dejado que Marco le hiciera eso? Incluso había callado cada vez que le habían llegado rumores de que Marco había acosado alguna secretaria, también callaba cuando lo veía quedarse hasta tarde con una o varias secretarias para “acabar unos informes”.

Había permitido que le hiciera todo eso a su hija y ahora, le tocaba a él. De repente se vió como un
jubilado más, jugando a la petanca en el parque y explicando batallitas sobre la gran empresa que
monté.

-Dime, papá ¿Qué es eso tan urgente que querías contarme?
-Marco, me ha quitado el puesto de director general
-¡Ah! Era hoy la moción
-¿Lo sabias?
-Algo había oído, lleva tiempo maquinandolo, sólo le faltaba un pequeño apoyo
-Ya, Cristian, ha comprado a Cristian
-No, papá, no te equivoques, Cristian no te hubiera vendido ni por todo el oro del mundo
-¿Entonces?

Sonia, no quiso contestar, pero no hizo falta, sabía perfectamente en qué consistía el modus operandi de su yerno: Chantaje. Cuando alguien se negaba a negociar, contrataba a unos detectives amigos suyos que lo investigaban y le encontraban cualquier trapo sucio que pudiera tener. Felipe siempre se había opuesto a ese tipo de negociaciones pero no siempre se enteraba.
Sonia seguía sin decir nada. Entonces pensó que era imposible que su hija, una gran empresaria honrada y emprendedora se hubiera convertido en una ama de casa servil y callada a todos los tejemanejes de su esposo.

-¿Sabes que te engaña con todas sus secretarias?
Bajo la mirada, fijó la vista en un sillón, por fijarla en algún sitio porque sus ojos no miraban, sólo intentaban reprimir las lagrimas.
-Ojalá sólo fuera con sus secretarias
Ya, lo tenia claro pero aún así, quiso hacer la pregunta:
-Tú no puedes ayudarme ¿Verdad?
-Sabes que no
Salió todavía con más rabia que horas antes.

lunes, 23 de abril de 2012

Alberto

Alicia llegó a casa, soltó la mochila en el comedor y se dirigió con paso firme hacia la cocina donde oía a su madre. Llevaba días pensando como decírselo y no encontraba la manera pero se había propuesto en el colegio decírselo hoy sin falta.
Entró en la cocina toda decidida y le dijo a su madre.

-Mamá, te tengo que comentar una cosa

Su madre estaba cortando una zanahoria para echarla en la olla donde preparaba la cena, levantó la vista pero sin mover apenas la cabeza de manera que miraba a Alicia por encima de las gafas.

-Dime
-Mis amigas quieren celebrar que hemos pasado el trimestre con buenas notas
-Me parece bien
-Ya, pues hemos pensado irnos este finde de acampada
-¿A dónde?
-A la finca del abuelo de Julia, no está muy lejos, iremos con las bicis.
-¿Quienes vais?
-Pues las de siempre: Julia, Marta, Sonia
-¿Va ese chico que parece un cadáver andante, ese que va con vosotras últimamente?

Le preguntó su madre que ya había soltado el cuchillo y se había incorporado para prestarle más atención. Alicia, dudó unos segundos si responder la verdad o mentir. Si decía la verdad se arriesgaba a que no la dejaran ir, pero si mentía y su madre averiguaba la verdad, sería mucho peor.

-Alberto... Sí... y Pedro... y Juan

Su madre, tomó aire y después dijo:

-Pues lo siento pero no puedo dejarte ir
-¡Pero mamá! No puedes hacerme esto
-¿El qué?
-No dejarme ir porque van chicos
-No es porque vayan chicos, Alicia, pero ese chico es una mala influencia
-Ya ¿Y qué quieres que yo le haga? Les digo a mis amigas: Alberto no puede venir porque a mi madre no le cae bien ¡Por favor, mamá!
-No es que no me caiga bien, es que… creo que no es un buen chico
-Ya, mamá, reconócelo: No te cae bien por la manera como viste, por qué es gótico
-No… no eso… es porque lo he visto muchos días haciendo campana y juntándose con otros todavía peores que él ¿No podéis buscar amigos que sean más responsables?
-Pues no mama, no podemos pedir el boletín de notas antes de dejar entrar a alguien en el grupo
-Pues seria una buena idea, lo siento pero no quiero que te pase nada malo
-¡Lo que me va a pasar es que todas mis amigas se irán de acampada y yo me quedaré sola en casa!

Su madre, no contestó pero ladeó la cabeza y encogió los hombros, Alicia no aguantaba más, llevaba semanas soportando la manía que su madre le tenia a Alberto, puede que no fuese un chico muy responsable: Hacía campana muchos días y sacaba malas notas pero eso era porque veía la vida de otra manera, él no pensaba estudiar una carrera, pero ¿Qué importaba eso? Ella tampoco tenia claro si valía la pena estudiar o no.

-Mama, pues te diré una cosa… bueno dos: Que sepas que Alberto es un buen chico y… que sepas también que es mi novio

Entonces fue la madre la que recibió el mazazo, ahora entendía por que lo veía tanto con ellas y sobre todo con su hija.

-¿Cómo? ¡Pero hija! ¿No había ninguno mejor disponible?
-¡Mamá! Que sepas que nos queremos
-Ya me imagino lo que te quiere ese ¿Por qué no me lo habías dicho antes?
-Por qué sabia que te ibas a poner así
-¡Claro! Es que … No quiero que vayas con ese chico
-Mama, te digo que es un buen chico
-Y yo te digo a ti que no lo es
-¡Pero si tú no lo conoces!

Alicia no lo resistió más y subió corriendo a su habitación, estaba harta de su madre y de cómo prejuzgaba a Alberto. Si era muy buen chico, ella lo sabía muy bien ¿Quién mejor que su novia para saberlo?

Después de ahogar sus gritos debajo de la almohada, respiró profundamente y se puso a pensar que argumentos podría utilizar para conseguir convencer a su madre, por desgracia no se le ocurría ninguno que pudiera convencerla. Cuando vio que se había serenado lo suficiente bajó a seguir discutiendo.

-Mamá, como no me dejes ir no te volveré a hablar en la vida

Su madre se la quedó mirando con resignación, creía que ya estaba finalizado el tema pero su hija todavía tenia ganas de discutir.

-Pues vale, tú misma

Le contestó subiendo el hombro con indiferencia mientras echaba la zanahoria troceada a la olla.

Alicia se volvió a su habitación, sabía que no sacaría nada de su madre, pero le quedaba una esperanza: Alberto le había dicho de fugarse juntos


sábado, 14 de abril de 2012

El principe y el unicornio


-Padre, vengo a informaros que pronto partiré de viaje y estaré unos días fuera, puede que semanas
-¿Cómo?- Contestó el rey sorprendido- ¿Informarme? ¿No deberías pedirme permiso?
-Ya no, tengo 18 años y por lo tanto soy mayor de edad
-Aún así, soy tu padre además de tu rey, me debes explicaciones ¿Qué es eso de un viaje?
-Quiero conocer el reino
-¿Solo?
-No, Pierre y Jacques me acompañaran y serán mi escolta, pero no quiero más, quisiera ir de incognito
-A mí no me engañas ¡Quieres adentrarte en el bosque encantado para intentar domar al unicornio!
-Padre ¿En que os basáis para afirmar eso?
-Muy fácil, porque es lo mismo que hice yo cuando cumplí 18 años y lo mismo que hizo tu abuelo, intentar ser el elegido de la profecía

François se quedó parado, evidentemente soñaba desde niño con ser el elegido del que hablaba la profecía: “El príncipe que consiga domar al unicornio partirá montado sobre él y conseguirá conquistar todos los reinos de la isla”.

Una profecía muy tentadora que provocaba que todos los príncipes de los cuatro reinos se adentraran en el bosque encantado que había en el centro de la isla y donde los limites de los reinos se difuminaban. Algunos volvían después de semanas, puede que meses, hartos de deambular buscando el famoso unicornio, otros en cambio no regresaban nunca.

-¿Sabes que tu tío no regresó, verdad?
-Ya, y aún así tú lo intentaste
-No, no te confundas, yo fuí a buscarlo, pero fue en vano aunque...

El rey dudaba, nunca se lo había explicado a nadie pero igual este era el momento. A lo mejor servía para salvar la vida de su hijo.

-Encontré el cadáver de tu tío, lo había matado el unicornio
-¿Por qué no te trajiste el cadáver para enterrarlo?
-Porque apenas pude salvar la vida ¿Quien te crees que me hizo esto en la pierna?

François se quedó parado mientras observaba una vieja cicatriz que su padre tenia en la pierna, no esperaba eso, siempre había oído decir que el unicornio era un caballo, pero muy difícil de domar, por eso sólo el elegido sería capaz de domarlo pero nunca se podía imaginar a un caballo matando a una persona.

-Pero, un caballo nunca haría eso
-El unicornio no es un caballo, no te confundas, es una bestia salvaje que no duda en atacar a todo aquel que entra en su territorio, por eso sólo regresan los que no lo han visto -Su padre hizo una pausa bien para tomar aire, bien para dar más dramatismo a lo que iba a decir – Los que se cruzan en su camino, no regresan jamás

François se quedó pensativo, toda su vida había soñado con este momento, con llegar a la mayoría de edad para poder internarse en el bosque encantado, ser el elegido y juntar los cuatro reinos bajo su mando, pero siempre lo había visto fácil, sentía que él era el elegido y por ello el unicornio se postraría a sus píes, pero igual no era así.

Entonces pensó que igual el elegido era el que usaba su ingenio para conseguir cazarlo y después domarlo, entonces la experiencia de su padre le serviría para estar preparado y conseguirlo.

Así que después de oír con todo detalle la experiencia de su padre le dijo:

-Padre, pienso ir, aunque os prometo que tendré cuidado
-Ya te he explicado que es una fiera salvaje
-Pues le prepararé una trampa para cazar bestias salvajes
-Tendrás que preparar buenas cuerdas, es muy fuerte
-Pues trenzaré las cuerdas para que resistan más, padre, usted me ha advertido y aprovecharé bien vuestra experiencia para no fracasar yo

De esa manera, el príncipe François se pasó diez días preparando redes muy fuertes, y todo tipo de artilugios para cazar a una bestia, escuchó varias veces el relato de su padre con todo lujo de detalles.

Pasados esos diez días consideró que ya estaban preparados y compañado por sus dos amigos de la infancia se introdujeron en el bosque encantado antes se despidió de sus padres. Los cuales lloraban amargamente. Temían no volver a verlo nunca más y de hecho, así fue.


jueves, 5 de abril de 2012

Rey Midas vs Dionisios

“El numero al que usted llama no contesta”
Después de oir eso en el movil por tercera vez dirigió su mirada al notario.
-¡Por favor! ¿Podemos esperar un poco más?
-Usted puede esperar a su hermano todo el tiempo que quiera pero yo tengo otros clientes, si apareciera, cosa que dudo, aviseme
Una vez hubo salido el notario del despacho, Miguel se quedó pensativo, después de cinco minutos reflexionando optó por dirigirse a casa de su hermano.,
Abrió con su llave y se encontró un escanario dantesco, el suelo estaba lleno de botellas vacías, vasos rotos y bordes de pizza. Avanzó por ese desorden y entró en la habitación donde su hermano dormía con tres hermosas mujeres. Los cuatro completamente desnudos.
-¿Se puede saber que haces?
-Yo creo que está claro: Dormir, por lo menos hasta que tú has llegado
-Me he pasado una hora esperandote en el notario para firmar
-¡Ah! ¿Era hoy?
-¡No digas que no lo sabes! Te llamé ayer por la tarde para recordartelo
-Ya... Pero... Estas chicas no querían dormir solas
-A ver, si no quieres la mitad de la empresa de papá, no nos hagas perder el tiempo

Entonces Miguel se quedo serio mirando a su hermano.
-Eso es lo que te molesta, que papá me dejara la mitad de la empresa a mí
-Me molesta que cada vez que me dejas tirado en el notario me cuesta 300 euros y perder la mañana, porque yo me paso la vida luchando por “nuestra” empresa no como tú. Pero ya que lo dices: Sí, no entiendo porque papá te dio la mitad de la empresa si nunca te has preocupado por ella
-Sí, ya lo sé, tú eres el que va todos los días a dirigir la empresa
-Mientras tú vas de orgía en orgía con nuestro dinero

Los dos se quedaron muy serios mirandose el uno al otro, habían tenido esta discusión demasiadas veces para saber que ninguno de los dos conseguiría nada del otro.

-Esta bien, me voy a dirigir nuestra empresa. Ya tendrás noticias de mi abogado

Dos meses más tarde, una señora mayor, vestida muy elegantemente con un vestido de chanel y acompañada de un chiguagua entra muy enfadada en las oficinas de “Pacharanes Daniel Garcia” mientras su chofer le va abriendo todas las puertas. Se dirige directamente al despacho del presidente sin parar en recepción. Nadie osa decirle nada puesto que todos saben quien es.

Entra en el despacho de Miguel y se sienta sin pedir permiso mientras el chofer cierra la puerta por fuera. Miguel esta hablando con tres asesores, rapidamente los despide y se dirige a la señora.
-Dime mamá
-¿Es verdad que le has presentado una demanda a tu hermano para dividir la empresa?
-Sí
-Pero hijo, esta empresa es el sueño de tu padre, de tu abuelo ¿Cómo puedes ser capaz de destruirlo de esa manera?
-¿Yo? ¿Destruirlo yo?-Le contesto muy dolido- Mamá, me paso 14 horas cada día en este despacho para que el sueño de papá siga funcinando, mientras él va de fiesta en fiesta ¿Cómo me puedes decir eso?
-Sí, ya sé que tu hermano no es perfecto pero te lo pido por favor, hijo: No dividas la empresa, no rompas el sueño de tu padre
-Tengo derecho y pienso hacerlo, no puedo soportar un socio así
Ella me sigue mirando y cuando ve que no conseguirá hacerme cambiar de opinión se le levanta muy seria y me dice con un tono sepulcral
-Esta bien, espero que te arrepientas
Esas fueron las ultimas palabras que oyó decir a su madre.

Unos meses más tarde, la división ya es efectiva, Miguel se queda con la mejor parte, excepto el nombre, ya que Daniel, se llama igual que su padre y que su abuelo. El fundador de la empresa.

No obstante consigue echar adelante su empresa “Pacharán Hijo de Daniel Garcia” con mucho esfuerzo. A costa sobretodo de dejar de lado a su mujer y a su hija. Desde que separaron la empresa no tiene tiempo de verlas, llega a casa cuando están durmiendo y la mayoría de los días ni desayuna con ellas porque ha quedado con algún posible cliente.

Un día llega a casa, a su enorme mansión, aparca el mercedes en el garage y sube las escaleras, se encuentra a la criada y la saluda. Ella no sabe que contestar, está muy seria y le entrega un sobre.

Lo abre y se encuentra junto con una demanda de divorcio, una carta de su esposa en la que basicamente le dice: “Lo siento pero no aguanto más, nunca me haces caso y he encontrado a otro que sí tiene tiempo para mí”

Después de leerla se queda hundido mirando a la criada.

-Esta mañana vino un camión de mudanzas y se llevó todas las cosas de la señora
-¿Sabes a donde iba?
-Sí- La criada duda como decirselo- iba a Panamá, a vivir allí con su hermano
-¿¿¿¿¿Con Daniel?????

Hundido se tumba en el sofá sin saber qué hacer.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Periodistas

Después de cinco horas en aquel tren regional mirando el paisaje, de las cuales las últimas dos solamente habíamos visto vacas pastando y el olor de sus cacas envolvía el ambiente. Ya podía ir acostumbrándome porque tendría que olerlo durante los próximos tres días.
Llegamos a Barruera y bajé en la estación, la observé de arriba abajo, debía tener más de 50 años y no la habían reformado desde entonces, tuve que bajar mi maleta por unas escaleras para pasar por debajo de las vías, cuando empecé a subir las escaleras una chica me echó una mano, agarró mi pesada maleta y la cargó sin problemas. Una vez arriba se presentó:
-Hola me llamo Blanca y me han pedido que le acompañe durante su estancia aquí
Se presentó de esa manera tan directa y me ofreció la mano, yo la observé, llevaba unas botas marrones, unos tejanos de peto y una camisa de cuadros, parecía que me habían mandado de guia al mozo de una granja, sin embargo a pesar de estar así vestida, era una chica muy guapa, morena aunque con el pelo recogido, tenia unos ojos y un rostro muy bonitos aunque no supieran lo que era el maquillaje ni las cremas que usan las chicas de ciudad.
Me estrechó la mano con fuerza, mientras sonreía.
-Quiero que sepa que para mí y para mi pueblo es un honor conocer al gran Alejandro Vazquez y que nos honre con su visita
-Bueno, digamos que vuestras olimpiadas de pastores se han hecho muy famosas y me han pedido que haga un reportaje
-Ya verá como le gustarán, así como Barruera
-Lo dudo mucho, lamento decirle que no estoy hecho para el campo
Durante la mañana se dedicó a enseñarme todo el pueblo, la cooperativa donde hacen vino aunque lo que más tiene Barruera son granjas de vacas, luego me enseñó el ayuntamiento, la iglesia, en fin todas esas cosas que hacen que los pueblerinos se sientan orgullosos de su pueblo pero que a las gentes de ciudad nos parecen tremendamente aburridas.
Fuimos a comer y hablamos, me explicó que ella también era periodista, trabajaba en el diario de la región, lo cual me sorprendió mucho.
-¿Sorprendido? ¿Por qué?
-No sé, no me malinterpretes pero en Barcelona las periodistas no van así vestidas ni se meten en una cuadra a jugar con terneros
-¡Ah! Es eso – Respondió mientras torcía el labio - pues bueno me gusta vestir así, me siento cómoda y me encantan los animales por eso entré en la cuadra a jugar por los terneros pero eso no implica que sea una mala periodista, quizás no tenga dos premios Ortega y Gasset como usted pero me gradué en la universidad con notable y después hice tres masters
-Disculpa si te he molestado, además me sorprende que trabajes para la competencia y te prestes a ayudarme, piénsalo, si yo hablo de las olimpiadas en mi columna de tirada nacional habrá menos gente que mire tu pagina en tu diario
-No me importa si sirve para que estas olimpiadas se hagan famosas, además siempre puedo aprender algo del gran Vazquez
La verdad es que me costaba creer que debajo de ese aspecto de granjera pueblerina pudiera haber una buena periodista. Esa tarde me llevó a pasear por el parque nacional insistió mucho en enseñarme las vistas y no aceptó un no por respuesta. Así que nos pasamos la tarde subiendo montañas y viendo cabras montesas pasear. Todo para subir a un barranco donde pude ver un nido de águilas criando, según ella, una pasada ya que eran unas de las pocas águilas que crían ahora mismo en la península pero para mí. La mejor vista que vi fue ella cuando, debido al calor se quitó la camisa y se quedó sólo con el sujetador, tenia unos pechos preciosos y un tipo estupendo, aunque no es de extrañar si subía mucho a aquel monte a observar las águilas.
-Cada semana subo, me encanta observarlas y pensar que este podría ser el principio de la recuperación de este ave que antaño poblaba nuestros bosques

Por la noche me llevo a cenar al restaurante más caro del pueblo, aunque debo decir que lo era porque no había otro de mejor, los camareros no sabían qué era un esmoquin ni tampoco conocían los cubiertos para pescado, aunque bueno, todo lo que había en la carta eran platos de carne.
Lo mejor de la noche sin duda fue mi acompañante, casi no la reconozco cuando entró al restaurante, llevaba un elegante vestido negro con escote palabra de honor, precioso aunque no fuera ni mucho menos de Versache, unos zapatos de tacón, no muy fino, ni muy alto, además iba maquillada, nada ostentoso pero sin duda un gran cambio. Reconozco que me quedé embobado mirándola.
-Hola, estás preciosa
-Gracias, no suelo tener ocasiones de lucirme y creo que cenar con un gran periodista es una de ellas
-Debo sentirme alagado, que hayas renunciado a tu cómoda ropa habitual por mí
-Pues sí, así que si me tuerzo un tobillo será culpa tuya- Comentó riéndose
Después de estar todo el día hablándome de su pueblo, del parque nacional y de las olimpiadas para pastores por fin se relajó y charlamos distendidamente, descubrí que era una chica muy inteligente y buena periodista además de muy atractiva. Mis ojos se me iban inevitablemente al balcón de su escote una y otra vez, ella hacia una sonrisa picarona sabiéndose seductora.
Después de cenar íbamos paseando por la calle completamente vacía, habíamos bebido un buen vino, que me nublaba un poco la cabeza y le pasé el brazo por encima del hombro, ella me correspondió abrazándome también por la cintura, reconozco que iba excitado y en un momento dado me giré y la besé, ella me besó también, luego le dije de subir a mi hotel y me dijo que no.
-No sé en Barcelona pero las chicas de pueblo no nos acostamos nunca en la primera cita

Al día siguiente empezaron las olimpiadas y estuvimos todo el día observando a pastores enormes compitiendo en tonterías como ver quien esquila una oveja en menos tiempo, quien corta un tronco antes, carreras con una oveja al hombro y un montón de tonterías que a mí me aburrían notablemente. Sin embargo Blanca estaba entusiasmada con todas y cada una de las pruebas.
-Pero, si no te gusta todo esto ¿Por qué has venido?
-Bueno, porque los organizadores han pagado mucho dinero para que hagamos un reportaje y tener así publicidad
Se quedó parada mirándome.
-¿Tu periódico cobra por publicar noticias?
-Sí, claro ¿Vosotros no?
-No que yo sepa
-Igual tu jefe no te ha dicho nada pero normalmente mucha gente paga por salir en las noticias, es una forma de publicidad
Se volvió a quedar pensativa y después de un rato dijo:
-De todas formas yo no iría a un sitio si no me apetece ir
Así pasamos el sábado y el domingo de esas curiosas olimpiadas. Ya se acababan, mañana por la mañana cogería temprano el tren para regresar a mi ciudad y volver a mi mundo donde las terneras están en las carnicerías y no paseando sueltas por el campo. Por fin abandonaría este pueblo para no volver jamás.
Al pensar eso se me encogió el corazón y me dio un escalofrío al darme cuenta que no volvería a verla, durante un buen rato estuve pensando qué hacer. Decidí invitarla a cenar y hacerle una proposición.
Volvimos al mismo restaurante y nos sentamos en la misma mesa, ella lucía un precioso vestido blanco con una falda por encima de la rodillas que transparentaba ligeramente, algo muy fresco y que daba mucho a la imaginación. Durante la cena hablamos distendidamente, muy a gusto, se notaba que a los dos disfrutábamos de la compañía del otro. Después del postre le dije:
-Blanca, te quiero y no podría vivir sin volverte a ver, por favor vente a Barcelona conmigo, hablaré en el trabajo para que te contraten
Por primera vez en los tres días que la conocía dejó de , puso los ojos como platos y me preguntó muy seria
-¿Me estás pidiendo que me case contigo?
-No, te estoy pidiendo que seas mi novia, tú me gustas y yo a ti ¿Te gusto?
-Sí
Estuvo un rato meditando y después dijo:
-Esta bien, pero déjame unos días para arreglar algunas cosas y la próxima semana iré a Barcelona a ver que tal
-Gracias, no te preocupes, mi jefe te dará trabajo cobrando mucho más de lo que cobras ahora
El sábado siguiente la esperaba yo en la estación de Francia, le había preparado una habitación en mi mansión, no quería precipitar las cosas pero tampoco quería que tuviera que estar en un piso sola, además en mi casa había sitio de sobra.
El redactor jefe me había dicho que la contrataba sin problemas, en cuanto le llevara un reportaje que pudiera publicar, le pregunté si lo había preparado.
-Sí, es un articulo que llevo tiempo preparando, habla de como Fecsaendesa esta contaminado el parque nacional con aerogeneradores que matan infinidad de aves
-Tú siempre igual

Por desgracia, mi redactor jefe lo echó para atrás en cuanto empezó a leerlo y le pidió que hiciera otra cosa.
-Pero ¿Por qué? Si está muy bien y he contrastado toda la información
-Ya, si no digo que esté mal pero nosotros no podemos publicar eso
-Pero ¿Por qué?-Volvió a insistir ella
-Pues muy fácil: Por qué Fecsaendesa se gasta muchos millones de euros en publicidad en nuestro grupo y no nos podemos arriesgar a importunarles por cuatro pájaros muertos
-Está bien, prepararé un articulo de otra cosa
Después de decir eso recogió los folios y salió del despacho.

A mediodía fui corriendo a comer a casa para verla y poder hablar, cual fue mi sorpresa cuando me encontré que había hecho las maletas.
-¿Se puede saber que haces?
-Yo creo que está claro, me vuelvo a mi casa, a mi trabajo donde cobro mucho menos pero puedo decir lo que yo quiera, lo que pienso
-¿Y qué pasa con lo nuestro?
Se hizo un silencio, un silencio incómodo
-Hace una semana, irme a la cama contigo era un sueño, yo te admiraba pero me has decepcionado, ahora me das pena
-¿Cómo?
-Pues que el gran Alejandro Vazquez al que todos admiran, para mí sólo es un vendido que escribe lo que le dicen y sobre lo que le pagan

Viendo su mirada supe que no había nada que hacer, esa pueblerina me había dado una gran lección de principios e ideales.