viernes, 28 de septiembre de 2012

El barrio de los sueños rotos

 
Subí apresuradamente las escaleras mientras miraba el reloj: Las nueve y diez. Llegaba tarde pero no demasiado, en cuanto toqué el timbre me abrió el padre Miguel.
-Hola, gracias por venir, pasa, te estamos esperando

Entré en la casa del cura, era una casa sencilla como todas en nuestro barrio, pisos pequeños sin ascensor y muebles viejos, estaba llena de santos, vírgenes y ángeles adornando todas las paredes. Cuando entré en el comedor me sorprendió ver un poster de Maquiavelo entre tanto santo, supongo que para ser sacerdote en nuestro barrio debía aplicar muchas veces aquello de que el fin justifica los medios porque en nuestro barrio nada es blanco o negro... Todo son grises.

Entonces observé los otros miembros de la reunión: Sonia, la madame acariciando su lindo perrito, llevaba un vestido rojo tremendamente provocativo, pienso que demasiado corto y con demasiado escote para ir a la casa de un cura pero Sonia es como es. La conozco de toda la vida, de hecho estuve saliendo con ella a los 18 años. Cuando eramos unos adolescentes llenos de sueños. Yo trabajaba de peón en la construcción y ella soñaba con ser cualquier cosa en la vida menos una puta como su madre, por desgracia a mí me pillaron una noche haciendo una gasolinera y me pasé tres años en el talego, después nadie me daba trabajo, por suerte había hecho amigos dentro que me dieron la posibilidad de ganarme la vida.

Ella buscó trabajos honrados pero todos los que le daban un puesto, ya fuera de dependienta o en una fabrica sólo la contrataban por una curiosidad: Si la chupaba tan bien como su madre. Por eso decidió ir al sitio que le correspondía, donde el que quisiera sexo con ella tuviera que pagar. Por suerte era muy guapa y de joven se la rifaban por eso consiguió hacer dinero y ser la madame del garito del barrio.

A su lado, está Gregorio sentado, el policía local, también es del barrio, de niño era un abusón, supongo que por eso se hizo madero, para poder seguir dando palizas sin problema. En el otro sofá, Jaime el concejal del ayuntamiento, en clase era el más torpe pero su tío lo enchufó en el partido y así vivía sin dar golpe. Entonces empezó a hablar el padre Miguel.

-Gracias a todos por venir, os preguntareis porqué. Pues bien, ya sé que no somos muy amigos y creo que desde aquella noche loca de San Juan no habíamos estado los cuatro juntos

Esa referencia me sorprendió, casi no la recordaba, eramos unos chicos que salimos juntos esa noche por los barrios ricos, recuerdo que Jaime. quiso hacer la gracia y metió un trueno en el tubo de escape del coche del alcalde, aquel coche debía tener un problema de inyección, quemaba mal la gasolina y por eso se acumulaba en el escape... fue una hoguera preciosa. Luego fuimos a bañarnos de madrugada al pantano como manda la tradición la noche de San Juan, entonces recuerdo que Miguelito estaba colado por Sonia desde siempre y se le declaró allí mismo: Desnudos al amanecer. Pero ella me prefirió a mí ¿Quizás por eso se hizo cura? «Quien sabe» pienso mientras observo que sus ojos no se desvían del balcón de su generoso escote.

-Pero creo que a pesar de nuestras diferencias todos queremos este barrio y debemos unirnos para defenderlo de la invasión de moros que lo están jodiendo.
-La solución es muy fácil: Que los detenga - dije yo señalando a Gregorio
-Sabes que no puedo hacerlo sin pruebas o me acusaran de racista
-¿Qué no tienes pruebas? Pero si venden la droga en la puerta del instituto
-Sabes perfectamente que pillando al pringao de turno con 20 euros de chocolate no solucionamos el problema, necesito saber donde la mueven
-Esta bien, la traen en un camión, un trailer matricula francesa y lo conduce un tal Abberraman, gordo, feo y le encata pegar a las tías - intervino Sonia - pero yo, no he dicho nada
-Ves, eso es una ayuda ¿Y donde la esconden? ¿En el locutorio?
-No - Dije yo con condescendencia - Tienen un piso en la calle Espronceda, allí tienen un laboratorio donde la cortan con mierda y de un quilo sacan tres
-Mira quien habla
-Perdona, no compares, yo no vendo mierda y por supuesto, no se la vendo a los niños... no se la vendo a nuestros hijos
-Señores, por favor, tengamos la fiesta en paz, estamos aquí para defender nuestro barrio de un enemigo común
-Esta bien, Gregorio, dame un email y te enviaré detalles para que los puedas empapelar, pero que quede claro que no soy tu chivato
-Por supuesto, que quede claro que esto no cambia nada entre nosotros, no te debo nada

viernes, 24 de agosto de 2012

El Ebro


Hace ya muchos años, en el siglo pasado, estuve trabajando un verano a la vera del Ebro. Habían construido un puente en Benifallet y nosotros hacíamos la carretera que unía dicho puente con Xerta.

Dicha carretera iba paralela al río y sesgaba todo su paisaje. La cuestión es que me pasé todo aquel verano en su orilla y él fue un mudo amigo que escucha mis confesiones, entonces yo sólo tenia un problema, sólo una cosa ocupaba mi mente, bueno, sólo una chica.

Desde entonces observar sus caudalosas aguas me transmite tranquilidad, me ayuda a pensar.

Años después me tocó también a la orilla del Ebro hacer la mili, nueve meses que tuve que servir a una patria que me considera un polaco. Entonces, cuando me volví a encontrar delante de sus aguas y mientras lo miraba sentí que él también me miraba a mí. Y observaba extrañado como había cambiado en unos años que para el Ebro es como un suspiro.

Me pregunto ¿Qué sentiré el domingo cuando vuelva a tocar sus aguas? Sé lo que él verá, me lo imagino, yo mismo me miro en el espejo y veo a un abuelo de cabello gris decepcionado por la vida.

Seguramente se preguntará qué ha pasado en veinte años para que aquel niño enamorado se haya convertido en lo que hoy tiene delante. Supongo que han pasado unas cuantas historias de amor/desamor, que he mirado a la muerte a la cara, he recorrido desiertos y montañas, que he estado en el paraíso y me echaron por aburrido, luego estuve en el infierno y también me echaron, esta vez por ser demasiado bueno.

Incluso en mi odisea particular llegué a la isla de Ogigia donde Calipso me  retuvo agasajándome con cariño unos días, que se convirtieron en años. Pero igual que hizo Ulises, ha llegado el momento de partir rumbo a Itaca, el problema es que no sé que rumbo coger, no sé donde está mi Itaca ni si hay una Penélope esperándome.

martes, 17 de julio de 2012

Después de varios años sabiendo que debía cambiar de oficio,  después de costarme mucho decidirme, retrasandolo por miedo a dar el salto y viendo que hacía, que hacía tarde. Por fin, dí el salto, vendí la maquina con la que me había ganado la vida los últimos diez años  y me puse a buscar qué hacer, buscaba algo... que me ilusionase, un proyecto que animase mi triste corazón.

Poco a poco fuí desestimando cosas porque, la cosa está muy mal para aventuras, tampoco tengo margen de error, ya me gustaría tener dinero para «Aguantar unos meses mientras la cosa funciona».

Después de darle muchas vueltas recuperé una antigua ilusión, un proyecto que nunca que había vuelto loco, entré en un pub y me gustó, estaba distribuido por zonas, era un local tranquilo aunque había ambiente, no estaba lleno, porque en los tiempos que corren es muy díficil.

Me lo imaginé decorado a mi gusto y me pareció que podía quedar bien, que podía ser un buen sitio, no el trabajo de mi vida, pero un sitio donde poder estar a gusto... y ganarme la vida.

Entonces llegó el salto al vacío, y entrar a ciegas en un mundo que desconozco, organizar neveras, bebidas, preparar listas de precios, etc. aunque una cosa que no cambia es negociar con los representantes, ya vendan cerveza o aceite de motor, siempre hay el mismo tira y afloja, que hace  que hace nunca sepas cual es el verdadero margen que tienen... y hasta donde te podrían llegar a bajar.

Así llegó el momento en que me dieron las llaves, entonces entras y ves todo lo que habría que arreglar, es imposible arreglarlo todo, imposible economicamente hablando, decides arreglar cuatro cosas antes de abrir y lo demás ya se irá haciendo.

-»Lo que no arregles antes de abrir no los arreglarás»- Te dicen
-»Pues se quedará así»

Al final abres, y no es como te esperabas, empiezas a pensar en excusas por que la gente no entra, vas arreglando cosas como puedes pero te decepcionas cuando ves que no se hace caja, por suerte sé que llevo buen camino y tengo la esperanza que pronto empezará a funcionar la cosa.

Pero bueno, sé que he escogido una buena senda y que debo seguirla, si puedo seguir claro, pero debo hacer lo posible por aguantar y ya llegaran los frutos.

sábado, 7 de julio de 2012

Recuerdos y olvidos


Ahora he entrado en un grupo de cafe de escritores  donde vamos haciendo relatos, este es el primero


Andaba yo paseando con mi hijo cuando pasamos por un parque donde las madres llevaban a sus hijos, mientras los niños juegan ellas forman corrillos y se dedican a ponerse al día de cotilleos.

Cuando pasé por su lado observé que se me quedaron mirando, yo les dirigí una sonrisa y continué mi camino.
-¿Puedo columpiarme un rato?
-Claro que sí, hijo

Mientras observaba a mi hijo que corría hasta los columpios y se subía en uno libre, no sé porqué pero me acordé de Penélope, era una chica morena no muy alta de pelo largo y mirada tierna, fue mi primer amor, teníamos quince años y yo estaba locamente enamorado de ella. Ella en cambio me dijo lo peor que te puede decir una chica que te gusta:
-“Es que te quiero sólo como amigo”

Así me convertí en su mejor amigo y durante unos años me contaba siempre sus cosas, sobre todo sus devaneos amorosos. Cuando me decía:
-“¿Por qué fulanito no me quiere? ¿Por qué pasa de mí?”

Yo me hacía polvo por dentro deseando decirle que conmigo sería diferente, que yo la trataría bien y no la haría sufrir… Pero ella nunca tenia ojos para mí, aunque siempre buscara mi hombro para consolarse. Hasta que un día exploté

Al día siguiente me desperté triste y con resaca cuando sonó el teléfono.
-“Hola soy Penélope, me gustaría hablar contigo”
-Vale, después de comer me paso a verte
Pensaba que querría regañarme y recordarme mi etiqueta de “sólo amigos” pero no, para mí sorpresa me dijo que lo había pensado y podíamos probar.

Así empecé a salir con ella, aunque duramos poco, yo era feliz a su lado pero ella no tanto, a los dos meses me dejó y yo me sentí hundido, decidí entonces que borrarla de mi vida: Rompí todas sus fotos, me deshice de todo lo que me recordaba a ella, incluso dejé de ir por su barrio. Supongo que lo conseguí, ya no recuerdo su rostro, apenas que sus ojos eran negros y sus pechos grandes pero nunca olvidaré los buenos ratos que pasamos juntos y que a su lado era feliz. Es lo que tiene el primer amor.

Muchas veces me pregunto qué habrá sido de ella, me gustaría encontrármela un día y hablar un rato, para saber qué fue de su vida.

Seguía yo con mis pensamientos cuando volvió mi hijo del columpio y reemprendimos la marcha.
Entonces, en el corrillo de mujeres una dijo:
-Veis ese hombre que se va con su hijo, ese que ni siquiera me ha saludado, pues hace veinte años me juró amor eterno, para que veáis lo que vale la promesa de un hombre.   

lunes, 18 de junio de 2012

Recorrido por el río Nacimiento





Cinco municipios componen esta comarca almeriense, entre los que se encuentra el que le da nombre: El pueblo de Nacimiento. Al ser tierras del interior, se presenta como un enclave especialmente indicado para aquellos viajeros amantes de la naturaleza y de lo típicamente rural. Pero además de bellos paisajes, el visitante se verá sorprendido por joyas del patrimonio histórico andaluz como es la mezquita del siglo XIII en el municipio de Fiñana. Declarado Monumento Histórico-Artístico, hoy es templo cristiano dedicado a Nuestro Padre Jesús.





La localidad de Fiñana se fundó en la época del Imperio Romano, aunque en su término municipal se han encontrado cistas circulares o, lo que es lo mismo, enterramientos, de la prehistoria.
A pesar de haber sido fundada por los romanos, han sido los árabes los que han dejado más huella en su territorio. Así, este pueblo almeriense cuenta con una alcazaba, fortaleza árabe levantada entre los siglos IX y X, de la que se conservan tres torreones y algunos muros
Además, la mezquita de Fiñana fue declarada monumento nacional en el año 1984; se construyó entre los siglos XII y XIII y guarda en su interior una imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno del siglo XVII. También se conservan unos baños árabes del siglo XIV.
El patrimonio cultural de Fiñana se completa con la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, levantada en el siglo XVI y con un bello interior en estilo mudéjar.
En este municipio de la comarca almeriense de Río Nacimiento se realizan labores de artesanía cuya materia prima es el esparto o bien las labores de ganchillo.
En cuanto a la gastronomía, Fiñana ofrece una gran variedad de platos típicos entre los que podemos destacar las gachas de caldo colorao, las migas con pimientos orejones, las sopas blancas, la zaramandoña, la fritada de conejo, el ajillo de conejo y choto, las gachicas y las gachas tortas con liebre.
También se pueden degustar ricos dulces como los buñuelos, los roscos fritos de sartén, los roscos de vino y anís, el arroz con leche y el flan de huevo tradicional.
Entre los días 16 y 21 de enero Fiñana se viste de fiesta en honor a su patrón San Sebastián y a su co-patrón, San Antón. Además, el día 3 de mayo se celebra el día de la Cruz, también conocido como día de las lechugas porque los vecinos se reúnen en el campo para comer lechuga, y el 15 de agosto se organiza una romería en honor a la Virgen de la Asunción.
Fiñana está situado a 73 kilómetros de la ciudad de Almería, desde donde podemos llegar por la autovía A-7, tomando la salida 453 en dirección a Granada. Una vez estemos en la carretera A-92, cogeremos la salida 333 en dirección a Fiñana, para enlazar con la A-1176 y, posteriormente, con la carretera ALP-512 que nos llevará a nuestro destino.




 



En el municipio de Abla, situado en las faldas de Sierra Nevada, ya se asentaron los pueblos romano, visigodo y musulmán. En gran medida, su belleza reside en que parte del término municipal pertenece al Parque Natural de Sierra Nevada.
Esta localidad almeriense cuenta con una extensa oferta arquitectónica y cultural, entre la que cabe destacar los restos de los pueblos que se asentaron en sus tierras.
Así, podemos visitar los restos de un castillo árabe o de un mausoleo romano del siglo II, así como un pedestal de Avitiano del mismo siglo. También se ha encontrado un escudo de armas de don Alonso Bazán Hacén, datado en el siglo XVII.
De gran belleza son, asimismo, las construcciones de carácter religioso, entre las que destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, levanta en estilo mudéjar en el siglo XVI.
Además de esta parroquia, Abla cuenta con varias ermitas dedicadas a diferentes santos, como la de San Sebastián, la de San Antón y la de los Santos Mártires, las dos últimas construidas en el siglo XVII.
Son varias las actividades de artesanía que se realizan en este pueblo de la comarca almeriense de Río Nacimiento. Las más destacadas, son la herrería, la espartería y la cestería, así como los telares.
Los platos más relevantes de la gastronomía de esta localidad andaluza son la fritada alpujarreña, el choto al ajo cabañil, la cocina mareá, el encebollado con hígado de cerdo y las tarbinas colorás, junto a unos estupendos embutidos.
Aquellos que prefieran los dulces podrán probar unos deliciosos roscos de Semana Santa, pebetes de calabaza, soplillos de huevo y almendra, mantecados de miel y rosquillos de vino.
Las fiestas de Abla se reparten a lo largo de todo el año. De este modo, las celebraciones comienzan el día 1 de enero con el Baile de las Ánimas, para continuar entre los días 16 y 19 del mismo mes con la Fiesta de las Lumbres.
En abril, tienen lugar las fiestas de la Virgen del Buen Suceso, el día 20. Ya en el mes de mayo se celebra la Cruz los días 1 y 2 y las carrozas de San Isidro el día 16. El 12 de junio se organiza la merendica, también conocida como fiesta del huevo y, entre los días 6 y 8 de agosto se preparan las fiestas del verano, para recibir a todos los inmigrantes que abandonaron el pueblo en busca de trabajo.
Abla se encuentra a 67 kilómetros de Almería capital, desde donde se puede llegar por la autovía A-7 tomando la salida 453 en dirección a Granada y continuando por la carretera A-92 para seguir por la salida 341 en dirección a Abla. Desde ahí, conectaremos con la carretera A-92A, que nos llevará a nuestro destino.


 




En la localidad de Nacimiento se concentran la mayoría de cortijos construidos a finales del siglo XIX. Se trata de un pueblo que nos deleita con bellos paisajes, al encontrarse su término municipal incluido en el Parque Natural de Sierra Nevada.
En el Cerro de la Ermita se han encontrado restos de la época argárica. Éstos, junto con la iglesia parroquial de San Miguel, construida en el siglo XVIII en estilo neoclásico y con elementos mudéjares, componen el principal patrimonio arquitectónico y cultural del municipio de Nacimiento.
Este pueblo almeriense de la comarca de Río Nacimiento cuenta con una gastronomía que nos ofrece estupendos platos como el ajo cabañil, el ajillo, las gachas y las migas, así como ricos embutidos y mantecados. El truco de la buena cocina de este lugar, es elaborarlo todo a fuego lento.
En el mes de agosto en Nacimiento se celebran las fiestas en honor a San Miguel Arcángel. Además, el Sábado de Gloria, en Semana Santa, tiene lugar la fiesta de Tarascos y Coronas, en la que se colocan muñecos de aspecto burlesco en los balcones como señal de que esa persona te cae bien o mal.
Nacimiento se encuentra a 55 kilómetros de la ciudad de Almería desde donde se puede llegar por la autovía A-7, tomando la salida 453 en dirección a Granada y continuando por la carretera A-92 y por la salida 352 en dirección a Nacimiento. Una vez estemos en la carretera A-1075 enlazaremos con la ALP-501, que nos llevará a nuestro destino.


   



El municipio de Las Tres Villas nace de la unión de las poblaciones de Ocaña, Doña María y Escúllar en 1976. Esta localidad destaca por la ausencia de impacto de nuevas construcciones y porque, además, su término municipal está incluido dentro del Parque Natural de Sierra Nevada.
Los principales monumentos de este pueblo de la comarca almeriense de Río Nacimiento son las iglesias parroquiales de cada uno de los núcleos, construidas a lo largo del siglo XVIII.
Las labores de artesanía han caído en el desuso aunque todavía se puede encontrar a algunas personas que se dedican a realizar en sus ratos libres productos de esparto.
La rica gastronomía de Las Tres Villas nos ofrece platos como el ajo colorao, el caldo colorao, la olla de trigo, las migas, los gurullos con conejo, las torticas de Avío de Vera, el trigo a la levantina, la fritada de emperador, las moragas, el choto al ajillo, las tortas de panizo y el pavo relleno rustido.
Entre los dulces, los más típicos son el bizcocho de dátiles, las torticas reales, los roscos de vino, los deditos de Jesús y los hormigones.
La mejor temporada para disfrutar de las fiestas en Las Tres Villas es el verano, ya que se festeja el día de San Bernardo y de la Virgen de la Salud, el 20 de agosto, así como las fiestas del veraneante, en las que se recibe a los emigrantes que se fueron del pueblo y regresan en verano para disfrutar de la tierra y de su gente.
Por otra parte, los días 14 y 15 de octubre tiene lugar la fiesta de Santa Teresa de Jesús y también se celebra la festividad de la Virgen de la Cabeza y el día de la Inmaculada, con actos los días 7 y 8 de diciembre. Antes de esto, en el mes de mayo, se celebra la festividad de la Virgen de Fátima con la romería de los ferroviarios el día 19.
Las Tres Villas está situado a unos 80 kilómetros de la ciudad de Almería, desde donde se puede llegar por la autovía A-7, tomando la salida 453 en dirección a Granada. Desde ahí, enlazaremos con la carretera A-92 para continuar por la salida 336 en dirección a Abrucena. Tras esto, seguiremos por la carretera ALP-510 para, conectando con la ALP-508, llegar a nuestro destino.



martes, 29 de mayo de 2012

Empezando de nuevo


Después de más de un año, sabiendo que debía cambiar de oficio al final me he decidido. Me costó mucho tomar la decisión pero en cuanto me salió la oportunidad no dudé, pues sabía que era el momento de saltar al vacío.

Desde entonces llevo un mes dandole vuelas a la cabeza, mirando a través de la red todo tipo de oportunidades. Recorriendo la ciudad y fijando la vista en cada local vacío, cada letrero de “Se alquila”, fijandome en los trastos por el suelo que quedaban después de haber pasado el huracan de la crisis.

Para otros es “Un local más que cierra” pero yo sé que cada local cerrado es un sueño roto y probablemente una familia arruinada porque yo sé que en este país las aventuras empresariales que fracasan se pagan con la ruina familiar y el embargo de todos los bienes, perdón corrijo: Las aventuras de la gente honrada.

He mirado y he vuelto a mirar todo tipo de negocios, de nuevos, de antiguos, etcetera. Buscando uno que ilusionara a mi triste corazón. Cada uno con sus pros y sus contras, evaluando posibilidades, preguntando, pidiendo información, recibiendo toneladas de propaganda diciendote que te vas a ganar muy bien la vida pero si garantizarte nada, diciendome que voy a formar parte de una gran empresa cuando a mí me gusta más ser cabeza de ratón que cola de león.

Pues después de mucho cavilar me he decidido por un proyecto que puede que llevara tiempo en mi cabeza rondando, como una idea tonta, pero que creo que puede funcionar, lo bueno es que será la primera vez que no tenga una espada de Damocles en forma de letras mayusculas que pagar a final de mes aunque como ya he dicho antes en este país es díficil escapar de un negocio “limpio”. Aunque en el último he tenido suerte ¿Quién sabe la proxima vez?

Porque ahora empiezo un proyecto que es nuevo para mí, del que desconozco muchas cosas pero espero salir aíroso, aunque eso el tiempo lo dirá.

jueves, 10 de mayo de 2012

Cinco estrellas II


Yaru llevaba ya alrededor de tres meses como guardaespaldas de Elma cuando al cumplir los 26 años le llamaron del consejo de sacerdotes.

Él se presentó acompañado de Elma que no quiso perdérselo.

-Señor Yaru, le hemos llamado porque al cumplir los 26 años tiene usted edad de formar una familia

En ese momento entró una chica morena con pelo corto de ojos marrones y grandes, muy bien vestida, se llamaba Angy, era de una estrella como Yaru y trabajaba de funcionaria. Yaru no necesitó que nadie se lo dijera, lo llevaba escrito en el cuello visible a todo el mundo ya que las funcionarias no podían dejarse el pelo largo como Elma.

-Mira aquí tenemos a tu futura esposa

Yaru levaba años soñando con este momento pero ahora estaba locamente enamorado de Elma desde el día que la conoció y la noticia de su matrimonio le sentó como un jarro de agua fría por lo que
no pudo evitar una mueca de disgusto.

-¿Algún problema? ¿No estas contento con la elección que te hemos hecho?
-No sé... es que no la conozco de nada
-No se preocupe por eso, hemos fijado la fecha de la boda dentro de dos semanas, después ella se irá a vivir contigo y tendréis el resto de vuestra vida para conoceros
-Es que... ¿Cómo saben ustedes que haremos buena pareja?

Ese comentario enojó al portavoz de los sacerdotes que cambió el semblante por uno muy serio.

-¿Osas cuestionar los métodos de elección del consejo? - Entonces se apoyó sobre los codos y se inclinó hacia adelante como para acercarse ligeramente a él – Crees que un simple agente de la ley como tú puede encontrar una esposa mejor que Angy?
-No es eso, eminencia, por supuesto que no, pero ¿Y si entre nosotros no hay amor?
-¿Amor? ¿Cómo sabes tú qué es el amor?
Inconscientemente dirigió una leve mirada al público justo donde estaba Elma, el sacerdote conocía a Elma, al igual que a su padre, al momento lo entendió.
-Ya entiendo, no te preocupes, no hagas caso de lo que hayas podido oír a decir a Elma sobre el amor, tú y Angy os casareis y os amareis por toda la eternidad, eso te lo garantizo yo y para borrar tus posibles dudas, te voy a recetar 50 latigazos, así aprenderás a no dudar de la palabra de un sacerdote.
Unos agentes se llevaron a Yaru a otra sala, mientras Angy volvía a sus quehaceres. Elma se fue corriendo a hablar con el portavoz.
-¡Por favor Farnaro! ¿Hacen falta los latigazos?
-Tú también, bella Elma quieres cuestionar mis decisiones
Elma frenó en seco, no podía dejar que se notara que amaba a Yaru.
-No, pero es mi guardaespaldas y lo necesito
-Pues no te preocupes, en diez minutos lo tendrás aquí y, sin ganas de hacer preguntas
-¿Qué tienen de malo las preguntas?
Farnaro la miró sorprendido.
-Todo, hacerse preguntas, es el principio del desorden y después viene el caos, el Orden se basa precisamente en eso: En que todo el mundo debe cumplir su trabajo sin hacer preguntas. Si una persona osa cuestionar una decisión del consejo debe ser castigada por ello si no, todo el mundo se creería con derecho a cuestionarnos.

Elma salió a fuera y esperó a Yaru en la puerta, estaba terriblemente enojada, en cambio él salió visiblemente molido. Juntos volvieron a la mansión Manrou, cuando estuvieron seguros que nadie podía oírles ella dijo:
-¡No pienso permitir que te cases con esa furcia! Te quiero y no te pienso compartir con nadie
-¿Y qué quieres hacer?
-Escucha, ves aquella montaña que se ve a lo lejos dicen que allí vive un ermitaño muy sabio, tan sabio que lo desterraron de la ciudad, dicen que él tiene todas las respuestas, iremos y le pediremos consejo

Yaru observó la montaña que se veía al norte donde señalaba Elma, debía estar a unos tres o cuatro días a caballo suponiendo que las bestias no les comieran antes necesitarían una semana al menos por ir y volver, no había ninguna manera de justificar esa ausencia.

Elma le pidió a su padre un carro con cuatro caballos con la excusa de ir al lago, preparó provisiones para aguantar unos días y es que, en las casa de los sacerdotes había comida de sobra. Yaru en cambio, se preparó todas las armas que tenia en casa y toda la munición, seguramente no seria suficiente para matar a las bestias que se encontrarían por el camino pero era lo único que tenían.

Al día siguiente salieron temprano de las murallas que protegían la ciudad y se dirigieron al lago.
Alrededor de la ciudad todo lo que habían eran campos de cultivo donde se cultivaban mucho trigo y todos los alimentos necesarios para abastecer la ciudad, cuando se iban acercando al lago, ya sólo veían arrozales. Justo antes de llegar al lago Yaru le asestó un golpe de karate al cochero y lo dejó caer al suelo inconsciente.

Después cogieron rumbo a la gran montaña. No había camino, pero iban por un sendero cuando les pararon unos cazadores. Habían cazadores que hacían a la vez de vigilantes: Impedían que las bestias salvajes se acercaran a la ciudad y también que nadie pudiera escapar.
-¿A donde vais?
-No te lo puedo decir: Es una misión secreta por orden de mi padre el sacerdote Manrou – Contestó Elma muy decidida
-¿Lleváis una autorización por escrito?
-No, entonces no seria secreta
El cazador dudó, sabia que la respuesta no era la correcta pero no se atrevió a llevarle la contraria a la hija de un sacerdote.

-No lleváis escolta
-Sí, Yaru es mi chófer y mi escolta
-¿Si? ¿Qué arma lleváis para defenderos?
-Esta, mi arma reglamentaria - Dijo enseñando su magnun 44.
-Eso de poco te servirá con las bestias salvajes que os podéis encontrar
-Lo sé, pero como ha dicho ella esta misión es secreta
El cazador suspiró hondo, es posible que esto le costara un castigo pero moralmente no podía dejarlos ir sin un rifle así que le entregó el suyo a Yaru.
-Toma, cuidamelo y a la vuelta me lo devuelves
-Muchas gracias, prometo devolvértelo

Una vez hubieron pasado de la zona de los cazadores Yaru le preguntó:
-¿Crees que regresaremos?
Ella lo miró muy seria y respondió
-Si es para ver como te casas con otra, prefiero no regresar
-Es posible que pronto seamos la cena de alguna bestia salvaje

Más adelante se encontraron con alguna bestias salvajes, la mayoría no parecían peligrosas aunque vieron algunos capaces de hacer añicos el carro y a ellos.
-Mira, eso son rinocerontes, no te preocupes son herbívoros, no nos harán nada si no les provocamos nosotros
-¡No te preocupes! Lo último que se me ocurriría es provocar a una bestia así
-Mira, esos son los peligrosos, se llaman leones
Yaru observó a esa especie de gatos gigantes, pensó entonces que para ellos, él era poco más que un ratón apetitoso
Llevaron buen ritmo de viaje durante todo el día. Cuando el sol empezó a ocultarse decidieron parar y que descansaran los caballos. Entraron en un pequeño bosque para estar más resguardados. Ataron los caballos a un árbol aunque les dejaron cuerda para que pudieran comer y para ellos dos, improvisaron una especie de tienda de campaña dentro del carro. No les protegería de los leones pero por lo menos estaban resguardados.

Por la noche les despertó un ruido, Yaru salió rápidamente y vio a un gato gigante derribando a uno de los caballos, era algo más pequeño que un león, y levaba todo el cuerpo lleno de manchas. Yarú le disparó con su magnum. El animal dio tres saltos y desapareció por encima de los árboles.
Yaru se acercó a ver el caballo herido y comprobó que la herida era mortal, de hecho el pobre estaba agonizando, otro de los caballos había roto la cuerda y había huido asustado pero todavía les quedaban dos.
-¿Qué era eso?
-No lo sé, pero no era un león y... dio un salto y se subió a ese árbol... luego al otro, nunca había visto nada parecido en mi vida
-Claro, por que nunca antes habías salido de la ciudad
Yaru no consiguió dormir tranquilo. Al día siguiente al levantarse se encontraron con una sorpresa: El caballo muerto había desaparecido. Siguieron el rastro de sangre y desaparecía a unos cien metros más adelante al pie de un árbol.
-¿Quieres decir que ese animal ha podido subir un caballo a un árbol?
Los dos se miraron extrañados pero ninguno de los dos se atrevía a decir como lo podría haber hecho, y desde luego sabían que tenían suerte de estar vivos. Sin perder más tiempo ataron los dos caballos que quedaban al carro y emprendieron la marcha.

Estuvieron varias horas avanzando hacia la gran montaña hasta que tuvieron un accidente. Los caballos y el carro cayeron en un hoyo, no demasiado grande pero los caballos se hicieron daño y el carro se rompió.
Por suerte a ellos no les había pasado nada pero a partir de entonces deberían continuar a pie. Cogieron las provisiones y las armas y emprendieron el camino.
-Por un lado bien – Dijo ella – de esa manera tenemos excusa para no regresar
-No te confundas, nos hemos salido mucho de la ruta y seguimos en dirección contraria, además, seguro que hoy ya nos están buscando
-Pues pasemos por aquel bosque así no nos encontraran tan fácilmente

Por dentro del bosque, además los árboles les protegían del sol pero había un inconveniente: Habían infinidad de animales a cada cual más extraño por suerte ninguno intentó atacarles.

Cuando llegó la noche tuvieron que acomodarse debajo de un arbusto. Por suerte habían cogido una manta del carro con la que taparse. Elma durmió a pierna suelta pero Yaru se despertaba a cada momento, cualquier ruido, cualquier animal le despertaba, allí tapado no podía saber si alguno le querría atacar, y es que, no se quitaba de la cabeza el gato gigante atacando al caballo.

Por suerte nadie les atacó durante la noche. Despertaron y ya no les quedaba nada que comer, así que continuaron la marcha en ayunas.

Pasado mediodía llegaron a la falda de la montaña y vieron la cueva. Dentro había el ermitaño en posición de flor de loto vestido con un taparrabos y dos palmos de barba.
-Señor, por favor, tiene algo de comer
-No
-Tenemos mucha hambre
-¿Y por qué no coméis? -Contestó el ermitaño como si fuera lo más fácil del mundo
-No llevamos comida

Acto seguido se levantó y salió hasta fuera
-¿No veis todos esos frutos que tienen los arboles? Son comestibles, podéis comer cuanto queráis

Una vez hubieron comido

-Señor nos han dicho que es usted muy sabio

Los miró un instante.
-Tú te llamas Yaru y eres policía, tú te llamas Elma y eres una niña rica, venís de la ciudad porque no os dejan casaros ¿No es verdad?
-¿Cómo lo ha adivinado?
-Porque lo lleváis escrito en la cara y bueno, una niña rica nunca huiría de la ciudad si no es por amor
-¿Niña rica?
-Sí, el sistema de estrellas es un invento de los gobernantes para tener al pueblo esclavizado
-¿Cómo?
-Sí, igual que un burro se ata a la noria, sin que nadie le pregunte, a la prole se la somete sin darle opción a rechistar
-Pero, cada uno tiene una misión ¿no?
-No, eso es lo que ellos quieren que creáis
-Y ¿Qué podemos hacer?
-Huir al edén, allí nadie os dirá lo que tenéis que hacer
-¿Donde está el edén?
-Seguid la cueva, os llevará hasta un valle donde podréis vivir en paz