Ahora ya está, el
otro día abrí la caja de Pandora y salió un caballo negro. Ahora tengo
que soportarlo estirando para salir del camino que tengo marcado. Me
empuja todo el rato, sé que no puedo hacerle caso, que debo
controlarlo. Pero cuesta ¿Por qué?
¿Por qué me
empuja a cometer los mismos errores una y otra vez? Y lo peor de todo
es ya no soy aquel jovencito enamorado. Por mi corazón han pasado muchas, bueno va, pero por lo
menos unas cuantas. Han pasado otros amores incluso he
conocido alguna otra chica capaz de tocarme el alma, capaz de hacerme
perder el control.
Chicas, que en mayor o
menor medida han dejado su rastro por mi corazón. Ya sea un recuerdo
agradable o amargas experiencias. Pero pensaba que había madurado.
Sin embargo,
parece que todo sigue igual. Siento como si estuviera otra vez en las
puertas de Troya buscando la manera de entrar. Pensando y esperando
el momento propicio ¿Para qué?
Para qué
resucitar viejos fantasmas ¿De qué sirve contestar a preguntas ya
olvidadas?
“Nosce te
ipsum”
Pensaba que me
conocía y me equivoqué. Pensaba que había madurado y... No lo sé.
Pensaba que estaba
mirando al pasado y tampoco sé lo que quiero, lo que me gustaría,
lo que pasará.
Ayer fue ese día
con el que llevo soñando años.
Ya sabía donde podía
encontrarla hace días y el otro día pensé que era el momento
propicio. Sentí que la gran cruz que van a formar los planetas me
mandaba una señal desde el firmamento ¿Será el destino?
Después de cuatro
escuetas palabras por el chat, decidí que el jueves me pasaría de
camino a Reus.
Cuando me subí a
la moto sentí una terrible sensación de dejavú. Me
pregunté cuantas veces me subí antaño
a mi moto con el mismo
destino, puede que cientos ¿Cuantas veces me equivoqué? Casi todas.
Entonces llegué a su puerta y pasé por delante. La vi sentada y
sentí miedo ¿De ella? No ¿De él? Tampoco. Sentí miedo de mí mismo
porque sabía que en el momento de abrir esa puerta en mi interior
iba a abrir una caja de Pandora donde escondo la parte de mí mismo
que más odio.
Hace
ya muchos años, cuando me convertí en ave fénix escondí una parte
de mí en un cofre y lo cerré con cerrojos, promesas y propósitos.
Los últimos meses, la infelicidad me ha llevado a ir abriendo esos
sellos. He
ido rompiendo todos los cierres de uno en uno, poco a poco. Ayer
cuando tomé aire sabía que si empujaba esa puerta rompería
el último cierre y se
liberaría mi caballo negro. Y
yo no soy Platón, yo no soy capaz de dominarlo cuando se desboca.
Entré y no encontré indiferencia, ni rencor. Había
curiosidad en sus ojos.
-Tu cara me suena -Dijo ella- ¿Nos conocemos?
Yo sonreí y afirmé con la cabeza. Le hubiera explicado, le hubiera
dicho tantas cosas como quiero decirle desde hace tanto tiempo pero
no estábamos solos. Por eso le di una pista vaga, algo con qué
pensar. Le hubiera dicho que soy Ave Fénix pero ella no me conoce
por ese nombre, entonces todavía no había resurgido de mis cenizas.
Mientras ella pensaba, yo analizaba mis sentimientos, mis
sensaciones. Mi corazón latía tranquilo y en mi cara sólo había
una sonrisa de complicidad mientras ella pensaba. Delante de mí estaba el pasado, no mi futuro.
Entonces lo vi claro. No estaba en Itaca, estaba en Troya.
La ciudad que estuve sitiando durante años, que al final conseguí
que me abriera las puertas, gracias a un caballo. No de madera,
gracias a mi caballo negro que aquella noche campó desbocado a sus
anchas como nunca más lo ha hecho.
Al día siguiente, Troya me abrió sus puertas y allí estuve durante
un tiempo para después partir camino de mi larga travesía.
Desde el jueves, llevo recordando aquellos simples cinco minutos,
segundo a segundo intentando encontrar las respuestas. El hecho que
no me reconociera no contesta la eterna pregunta ¿Qué fui yo para ella? Ha
pasado mucho tiempo y he cambiado demasiado. A mí me podría haber
pasado también. Luego una escueta disculpa por chat y después, el
silencio. Pero no pienso insistir, no, no puedo caer en los mismos
errores.
Lo que nos lleva a la siguiente gran pregunta ¿Tenía yo razón o me
equivoqué? Porque no puedo recordar aquellas conversaciones que
tuvimos tantos días durante horas sentados en aquel columpio. Lo que sí
recuerdo es que yo estaba convencido que éramos almas gemelas ¿Lo
averiguaré?
Creo que ha
llegado el momento de saber si tenía razón o fue todo un espejismo.
Porque siento que es el momento propicio de lanzar la piedra. Siento
que allá al otro lado del mar está Itaca ¿Será un espejismo? Sólo
hay una manera de saberlo.
Creo que ya
estuve con la hechicera Circe, bajé al infierno y me echaron,
incluso la ninfa Calypso me echó de su lado. ¿O todo es una
ilusión? La cicatriz de mi rodilla izquierda, no.
Siento que pronto
sabré porqué, si realmente era mi destino o llevo toda la vida como
el salmón, nadando contra mi destino.
Llegaré como un
mendigo eso seguro, pero ella no estará deshaciendo el telar. Puede que ni me reconozca o peor. La frialdad a
través de cuatro palabras por un chat, la indiferencia ¿O quizás
rencor? Supongo que lo merezco, pero acaso puede el rencor
conservarse en un rincón del corazón durante veinte años o se va
marchitando poco a poco hasta que desaparece. El amor no, he
comprobado que puede seguir intacto veinte años después, entonces
¿Por qué no el rencor? Pero no creo que sea rencor. Sería darme
demasiada importancia ¿O no? Eso es lo que nunca he sabido, es la
eterna pregunta.
Porque
probablemente todo es una ilusión y he hecho como Sisifo intentando
subir una piedra que cuanto más alto la subo, más lejos se va
rodando. Entonces pienso que igual he errado mi destino y como un
salmón me empecino en seguir nadando contracorriente cuando lo que
tendría que hacer es dejarme llevar por la corriente para que ella
sola me lleve a mi destino, rumbo a Itaca donde quiera que esté, quién quiera que sea.
En las películas
nunca pasa eso, en las películas el bueno siempre se lleva la chica,
igual es que yo soy el malo. No, no lo creo. Habré cometido errores, me dejé llevar por el despecho, no soy perfecto pero tampoco soy el malo de la película.
Al final, hasta
Florentino Ariza consigue su amor de juventud después de toda una
vida perseverando y esperando. Cuando leía esa novela sentía una
pena tremenda por el protagonista porque lo veía desperdiciando su vida esperando
algo que no iba a pasar nunca. Sentía pena porque yo sé lo que es eso.
Aunque yo nunca he
perseverado tanto, incluso me olvidé durante muchos años, ni
siquiera esperé lo que había prometido esperar, cuando lo di por perdido y olvidado.
Sin embargo,
Gabriel Garcia Marquez quiso que al final de su vida consiguiera a
Fermina, casi se puede considerar una victoria pírrica pero es una
victoria al fin y al cabo.
Entre la cirrosis y la sobredosis andas siempre, muñeca.
Con aquella camisa y, en lugar de sonrisa, una especie de mueca.
¿cómo no imaginarte, Cómo no recordarte, hace apenas unos años?
Cuando eras la princesa de la boca de fresa,
Cuando tenías aún esa forma de hacerme daño.
Ahora es demasiado tarde, princesa.
Búscate otro perro que te ladre, princesa.
Maldito sea el gurú que levantó entre tú y yo un silencio oscuro,
Del que ya sólo sales para decirme, vale,
"Déjame veinte euros".
Ya no te tengo miedo nena, pero no puedo seguirte en tu viaje.
Cúantas veces hubiera dado la vida entera
porque tú me pidieras llevarte el equipaje.
Ahora es demasiado tarde, princesa...
Tú que sembraste en todas las islas de la moda las flores de tu gracia,
¿cómo no ibas a verte envuelta en una muerte con asalto a farmacia?
¿con qué ley condenarte si somos juez y parte todos de tus andanzas?
Sigue con tus movidas, pero no pidas que me pase la vida
Pagándote fianzas.
Ahora es demasiado tarde, princesa
Búscate otro perro que te ladre, princesa
Postdata: Se me olvidaba pedir perdón a Joaquin Sabina por destrozar su hermosa canción
Soñé que era un ave fénix que
volaba por encima de un bosque, me dirigía a un pueblo perdido en las montañas
donde vive una amiga mía. Penélope es una chica bajita y morena a que conozco
desde que era una niña. Recuerdo que todavía iba al instituto cuando su
profesor de matemáticas enfermó. Entonces vino a dar clases Iker, un profesor
sustituto y ella se enamoró perdidamente de él como se enamoran las
adolescentes de algún profesor o de su monitor de esgrima.
Cuando llegó el mes de abril su
profesor se recuperó y por lo tanto el profesor sustituto tuvo que marcharse
pero antes de marchar le juró que volvería para el próximo curso.
-Volveré antes que de los sauces
caigan las hojas.
Ella se pasó el verano sentada en
un banco del andén, con un bolso de piel marrón y unos zapatos de tacón
abanicándose con su abanico.
Pasó el verano y el profesor no
volvió pero ella siguió esperándolo durante años. Volví a pasar otra vez por
aquel pueblo años más tarde y me la encontré sentada en aquel banco del andén
mirando los trenes que pasaban. Allí seguía ella.
Hoy es un día especial, sé que su
amor viaja en el próximo tren y por eso vuelo rápido para llegar antes y poder
contemplar el encuentro.
Llego a la estación y me poso en
el banco a su lado. Todo el mundo se me queda mirando, un ave fénix no es una
cosa que se vea todos los días, pero ella apenas me hace caso.
-Hola Fénix ¿Cómo tú por aquí?
Me saluda pero sus ojos están
atentos a la vía pues un tren silba en la lejanía. Yo la miro, ya es una mujer,
su cuerpo es de mujer pero en su alma sigue siendo aquella niña enamorada del
instituto, como si su reloj se hubiera parado aquella tarde de primavera.
Para el tren y se baja gente que
para ella son sólo muñecos que pasan por delante de ella como actores
secundarios de una película. Entonces se baja él y se acerca hasta ella.
-Hola, amor mío, ya he llegado.
Ella lo observa, no es como lo
recuerda, está más gordo y tiene más frente, su pelo antes negro azabache ahora
es gris. No coincide con la imagen de su memoria, no es el hombre con quién
lleva soñando todos estos años.
-Perdón, se equivoca
-Pero Penélope si soy yo
-Por favor, déjeme, estoy
esperando a alguien.
Iker toma aire.
-Penélope, he venido a buscarte
pero debo volver ¿Te subirás conmigo al tren?
-No, debo quedarme aquí
esperando.
Iker se sube al tren decepcionado
y la observa desde la puerta, esperando que cambie de opinión y se suba
corriendo al tren. Entonces se gira y me pregunta.
-¿De verdad era él?
Yo niego con la cabeza.
-Siempre tendemos a idealizar a
nuestro amor y tú lo has idealizado durante tantos años que tu amor ya no es
Iker.
-¿Y qué puedo hacer?
-Saluda y dile adiós
-Pero entonces ¿Dejo escapar a mi
gran amor?
-Sí, Iker fue tu primer amor y
siempre estará en un rincón de tu corazón pero debes dejarlo marchar en el tren
y decirle adiós
-¿Y qué pasará después?
-Muy fácil, que vendrá tu segundo
amor.
Posdata: Quiero pedir disculpas a
Juan Manuel Serrat por destrozar su preciosa canción de esta manera.
El otro día mi novia se puso a llorar porque su mejor amiga se iba a pasar el verano a Ibiza. Dice que la va echar de menos aunque podrán
hablar a diario por el wapsap o podrá saber de ella por el facebook.
A mí nunca me ha gustado la etiqueta de "Mejor amigo" porque es como si despreciaras a los demás. Tampoco es una etiqueta de me guste cambiarla de uno a otro como puedan hacer en una empresa con el empleado del mes.
Además, pienso que un buen amigo lo sigue siendo aunque te pases años sin verlo. Sé de lo que hablo, más de uno me lo ha demostrado. Aunque una vez sí puse esa etiqueta a un buen amigo con el que compartí muchas cosas, muchas experiencias.
Por eso me acordé de él cuando mi novia se puso a llorar y sentí un vacío porque yo sí hace años que no sé de él.
Se fue hace ya muchos años con una novia hippie que tenía entonces, se fue a vivir lejos, muy lejos. Dicen que porque tenía ganas de cambiar de vida aunque es posible que tuviera algo que ver el hecho que debiera pasta a gente a la que no le gusta que les deban pasta. Quizás por eso nunca ha intentado ponerse en contacto ni conmigo ni con nadie.
En los últimos años sé más bien poco de que ha sido de su vida y lo que sé, no se puede contar porque está bastante fuera de la ley.
Por eso cuando alguien me pregunta por él, siempre digo que no sé nada porque nunca sé a oídos de quién pueda llegar.
Su abuelo estaba convencido de que se moriría sin volverlo a ver. Yo, ahora con edad suficiente para ser abuelo creo que también pero que me nos encontraremos en el infierno (¿Los ateos podemos creer en el infierno?) y mientras nos asemos durante toda la eternidad comentaremos como nos ha tratado la vida. Como le fue con aquella hippie (Sé que mal) o como me fue a mí con aquella punkie (También mal). Cuantas más pasaron por nuestros corazones y tantas cosas más.
Pensaba que llevaba veinte años teniendo veinte años pero ya no tengo fuerza y siento mi alma muerta. Hace tiempo que no siento hervir mi sangre ni me capaz de cantar si otro canta.
No quiero alzar la voz por la tempestad que esta cayendo, no porque un ruiseñor venga a cantar.
No quiero cantar al amor, ni al primero ni al ultimo, aunque te haga sufrir, aunque un día lo vivas no vale la pena.
Postdata: Quiero pedir disculpas a Serrat por destrozar su canción de la manera que lo he hecho
No sé porqué pero no me sorprendió la noticia, quizás por su enfermedad mental, David (Al que ella llama así) era esquizofrenico, quizás por su carácter solitario. Ambas cosas hacen que llegar a la depresión prevía al suicidio sea más fácil. Siempre se ha dicho que la risa y los amigos (Reales eso sí) son la mejor medicina.
Por eso, cuando un amigo se suicida te queda el sabor amargo de pensar que, quizás podrías haberlo evitado, quizás una llamada, un abrazo sin venir a cuento, una conversación agradable habrían podido animarlo un poco y evitar que diera ese paso que no tiene vuelta atrás.
De hecho, nunca olvidaré algún caso de saber que estuve hablando con el suicida las horas previas de cometer ese trágico error como si el suicidio fuera una decisión de última hora como ir a cenar fuera que se pudiera cambiar con sólo contemplar un amanecer como en «l'Empordà» .
No voy a decir que fueramos amigos apenas habíamos hablado unas cuantas veces, pero compartíamos la afición por escribir que últimamente tengo tan olvidada, de hecho, él me animó a hacer algo más que escribir en este blog y puede que algún le haga caso, siga sus pasos y escriba una novela.
Tampoco sé si su libro «Yo maté a Bin Laden» se revalorizará ahora que ha muerto el autor.